No le conozco de mucho, apareció en mi vida con mucho valor. Estaba en una
cafetería junto a Jade y Noemy. Había salido de la nada y de la nada vino a
preguntarme si quería ser su acompañante para el baile de San Valentín. He de
confesar que no es tan bonito como puede una esperarse ya que aquello no fue
instantáneo, pero casi. No sabía como actuar ni qué decirle. Era un extraño,
alguien a quien no conocía de nada pero que al parecer, sabía cosas de mí. Por
supuesto, su cara me sonaba ya que iba a clases conmigo, pero nunca me había
tomado el tiempo a pararme y a observar. Aun así, me alegro de que me
alcanzara, me parara y me hiciese ver lo que siempre ha estado delante de mis
ojos. Aquellos pensamientos retumbaban dentro de mi cabeza. Hugo, Hugo, Hugo.
Su nombre se había convertido en mi sangre que circula por todo mi cuerpo,
ningún rincón se quedaba libre de él. Me había invadido por completo.
Quedaba una hora para el baile, salí de mi casa para ir a recoger a Noemy y
después ir a la casa de Jade ya que es ahí donde la limusina nos iba a recoger
a todos.
Nada más abrir la puerta, me encontré a Hugo, que justamente iba a tocar el
timbre. Estaba elegante, más guapo que nunca y llevaba una rosa en la mano. Me
recibió con una sonrisa y seguidamente me da la flor.
-Estás preciosa –dijo mientras olía la flor
-Tú también lo estás –dije tímidamente- Tenemos que irnos a por Noemy y
después ir a la casa de Jane… Si no te importa, vamos a andar un poco
-Si voy contigo, iré a donde tenga que ser… Pero, llevas tacones, ¿no te
dolerán los pies?
-Nada, nada. Estaré bien –le sonreí, me puse el abrigo y fuimos en la
dirección hacia la casa de Noemy.
Ella iba sola, pero no me preocupaba, aquello no iba a durar todo el día,
no la iba a dejar sin pareja el día de San Valentín, así que la idea que me
estaba tranquilizando era la idea que tuve para una gran sorpresa para ella.
El camino a casa de Jade por suerte ha sido corto ya que nadie hablaba y
había un silencio bastante incómodo a la cual ahogaba con mis pensamientos.
Hugo, sí, Hugo. Ese era el tema principal de mis pensamientos, Hugo. ¿Se podría
repetir tantas veces su nombre? Yo creo que no, aun así, nada ni nadie podría
conseguir callarme, nunca.
No paraba de mirarle de reojo, a veces le pillaba mirándome a mi pero no me
importaba, es más, aquello significaba que me estaba mirando también, con lo
cual… Que estoy locamente enamorada.
Llegamos en la casa de Jade, ahí nos esperaba ella y Zayn, su chico. Es
increíble que estén juntos. Jade lleva en Londres nada más que un mes casi y ya
ha conseguido un chico de los más deseados del instituto. Supongo, y creo
suponer bien que aquello es real, es amor a primera vista… Se les veía que
estaban muy bien juntos, la manera en la que juegan, la manera en que se ríen…
Todo lo hacían de una manera en la que conectaban a la perfección. Quería
aquello con Hugo, quiero dejar de esconder una sonrisa, quiero mirarle
directamente a la cara, sin miedos, sin tener vergüenza.
Después de esperar un buen rato, una limusina negra aparcó delante de la
casa de Jade. En ella estaban Liam y su acompañante Danielle, era preciosa y
además, era divertida.
Cada uno nos hicimos fotos con nuestros acompañantes, menos Noemy. Me daba
un poco de rabia, pero era cuestión de tiempo. Tiene que esperar, tengo que
esperar e incluso Jade tenía que empezar. Pero al parecer, Jade tenía otra
preocupación, no se separaba de su móvil y no paraba de llamar a alguien. No
quise preguntar ya que a lo mejor no era asunto mío, además, no molestaba a
nadie. Cuando llegaba el momento en el que todos deberíamos estar pendiente de
una cosa juntos, Jade se ponía las pilas y ponía una de sus mejores sonrisas.
El viaje hasta el instituto fue divertido, la fiesta había comenzado ahí.
Había luces de colores, bebidas, comida y música. No parábamos de reír hacer
fotos y dejarnos llevar.
El mejor momento fue cuando Hugo puso su brazo encima de mis hombros y me
acercó a él, quería quedarme así para siempre. Estaba con él, con mis amigos…
Todo iba perfecto, pero la tarde iba a seguir y lo mejor aun estaba por llegar.
Nada más llegar en la sala, nos pusimos en una mesa que ya habíamos
reservado. Faltaban dos sillas, pero al parecer nadie se había dado cuenta así
que no dije nada al respecto.
Jade y Zayn fueron los primeros en entrar en la pista de baile, después
Liam y Danielle y al final Hugo me invitó a bailar.
Empezamos con algo movidito, después una lenta.
-Estás preciosa, ¿te lo he dicho? –dijo Hugo
-Me lo dijiste –le sonreí- nada más abrirte la puerta de mi casa
-Me lo estoy pasando muy bien, gracias por aceptar en ir conmigo
-No me arrepiento de nada… -Puse mi cabeza sobre su pecho, sin dejar de
bailar
-Raquel
-¿Sí?
-Tengo que decirte una cosa
-¿Qué pasa? –Rápidamente quité mi cabeza sobre su pecho y nos pusimos cara
a cara
-Quiero decirte que me gustas, desde el primer día hasta ahora y que quiero
que sepas que este baile, este día es muy especial para mi. Quiero que sea
perfecto ya que tendré que asumir el hecho de que cuando acabe la última
canción de la noche, tendré que llevarte a casa, decirte todo lo maravillosa
que eres y quizás… Robarte un beso o dos, si tengo la suerte de que me lo
devuelvas y asumir la realidad de que todo se quedará en mis recuerdos. Pero
seré fuerte, seré, fuerte… -soltó un suspiró y miró al suelo
-Oh, Hugo. Es maravilloso lo que has dicho –le di un beso en la mejilla
aprovechando que estaba mirando hacia un lado, después pasé mis dedos por su
barbilla e hice que me mirara- no quiero que eso acabe, Hugo. Quiero que te
quedes conmigo. Róbame todos los besos, te regalo mis besos, mis caricias, las
miradas… Solo quiero que tú me dejes y que tú me regales los tuyos
-Siempre, Raquel. Lo haré. Te lo prometo –dijo mientras que sonreía. Después, nos dimos otro abrazo y empezamos a
bailar una canción, algo más movidita.
Me lo estaba pasando muy bien, sinceramente, si no fuese porque Jade se
había acercado a mi, hubiera perdido la moción del tiempo.
Al parecer, Jade se había dado cuenta de que Noemy seguía estando sola y
que mi sorpresa aun no había parecido. ¡Se me había olvidado por completo! Me
lo estaba pasando tan bien… ¡No me lo podía creer!
Le mandé un mensaje para resolver la duda que nos planteamos Jade y yo.
Solamente había que hacer tiempo ya que estaba en camino así que decidimos
llevar a Noemy en la pista de baile. Se resistió un poco, pero acabó por
soltarse ya que la música que estaba sonando era bastante divertida, pero todo
acabó cuando otra canción lenta empezó a sonar. Noemy estaba en medio de la
pista y no había sitio por donde pasar. Jade y yo nos fuimos con nuestras
parejas y empezamos a bailar alrededor de ella.
El momento estaba llegando, por fin mi sorpresa. Un camino se había formado
en la multitud y en ella caminaba lentamente mi regalo de San Valentín. Sin
dejar de bailar, me acerqué poco a poco a Noemy le susurré “Feliz San Valentín,
Noemy”
La dejé en su mundo y volví al mío. El baile ha sido alucinante, aquella
noche está resultando ser una maravilla de noche.
Hugo dejó de bailar y me sugirió dar una vuelta fuera, para hablar un rato
y disfrutar de las estrellas.
-Oh vaya, no hay estrellas –dije apenada al ver que no se veía nada más que
la luna en aquel cielo negro
-Las mejores estrellas brillan en tu mirada, me conformo y me sobra con eso
-Eres un cielo, Hugo –me sonrojé
-Solo si tú eres mi estrella, no, mi luna
-Estás haciendo que me sonroje… Pero no importa, gracias a ti, esta noche
está resultando ser maravilloso
-Tanto como un sueño –me completó la frase
-Así es –le sonreí
-Pero esto es mejor, tú eres mejor que mis sueños. Eres de verdad y eres
perfecta
-Soy perfecta si estoy contigo
-Pues siempre serás perfecta porque jamás me iré de tu lado
No hubo más palabras, Hugo me volvió a pedir un último baile aprovechando
que la música estaba lo suficientemente alta como para poder oírlo desde fuera.
Aquel baile fue la mejor de todas. Nos balanceábamos de un lado a otro, dando
vueltas en el mismo eje mientras que o estaba apoyada sobre su pecho y no existía
ninguna distancia entre nosotros.
Pero lo que realmente marcó aquella noche, era aquel beso que Hugo me había
regalado para San Valentín.
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