miércoles, 15 de febrero de 2012

Especial, San Valentín de Raquel

Aun faltaban dos horas para el baile, yo ya estaba casi lista, aun me faltaba por perfeccionar detalles. No me veía muy cómoda con el vestido, los tacones, el bolso pequeño… No es algo que esperas oír de una animadora, pero son solo una simple etiqueta, no todas somos la típica animadora, que no sale de su casa sin haberse mirado en el espejo unas mil veces. No, yo no era de ese tipo de animadoras, ni siquiera sé si yo soy de algún tipo. El caso era sencillo, aquello me hacía sentir un poco incómoda. Pero no era del todo seguro ya que tenía otra posible razón en la cabeza. Es simple, es una palabra, una sola razón que justifica miles de hechos, sentimientos. Hugo.
No le conozco de mucho, apareció en mi vida con mucho valor. Estaba en una cafetería junto a Jade y Noemy. Había salido de la nada y de la nada vino a preguntarme si quería ser su acompañante para el baile de San Valentín. He de confesar que no es tan bonito como puede una esperarse ya que aquello no fue instantáneo, pero casi. No sabía como actuar ni qué decirle. Era un extraño, alguien a quien no conocía de nada pero que al parecer, sabía cosas de mí. Por supuesto, su cara me sonaba ya que iba a clases conmigo, pero nunca me había tomado el tiempo a pararme y a observar. Aun así, me alegro de que me alcanzara, me parara y me hiciese ver lo que siempre ha estado delante de mis ojos. Aquellos pensamientos retumbaban dentro de mi cabeza. Hugo, Hugo, Hugo. Su nombre se había convertido en mi sangre que circula por todo mi cuerpo, ningún rincón se quedaba libre de él. Me había invadido por completo.
Quedaba una hora para el baile, salí de mi casa para ir a recoger a Noemy y después ir a la casa de Jade ya que es ahí donde la limusina nos iba a recoger a todos.
Nada más abrir la puerta, me encontré a Hugo, que justamente iba a tocar el timbre. Estaba elegante, más guapo que nunca y llevaba una rosa en la mano. Me recibió con una sonrisa y seguidamente me da la flor.
-Estás preciosa –dijo mientras olía la flor
-Tú también lo estás –dije tímidamente- Tenemos que irnos a por Noemy y después ir a la casa de Jane… Si no te importa, vamos a andar un poco
-Si voy contigo, iré a donde tenga que ser… Pero, llevas tacones, ¿no te dolerán los pies?
-Nada, nada. Estaré bien –le sonreí, me puse el abrigo y fuimos en la dirección hacia la casa de Noemy.
Ella iba sola, pero no me preocupaba, aquello no iba a durar todo el día, no la iba a dejar sin pareja el día de San Valentín, así que la idea que me estaba tranquilizando era la idea que tuve para una gran sorpresa para ella.
El camino a casa de Jade por suerte ha sido corto ya que nadie hablaba y había un silencio bastante incómodo a la cual ahogaba con mis pensamientos. Hugo, sí, Hugo. Ese era el tema principal de mis pensamientos, Hugo. ¿Se podría repetir tantas veces su nombre? Yo creo que no, aun así, nada ni nadie podría conseguir callarme, nunca.
No paraba de mirarle de reojo, a veces le pillaba mirándome a mi pero no me importaba, es más, aquello significaba que me estaba mirando también, con lo cual… Que estoy locamente enamorada.
Llegamos en la casa de Jade, ahí nos esperaba ella y Zayn, su chico. Es increíble que estén juntos. Jade lleva en Londres nada más que un mes casi y ya ha conseguido un chico de los más deseados del instituto. Supongo, y creo suponer bien que aquello es real, es amor a primera vista… Se les veía que estaban muy bien juntos, la manera en la que juegan, la manera en que se ríen… Todo lo hacían de una manera en la que conectaban a la perfección. Quería aquello con Hugo, quiero dejar de esconder una sonrisa, quiero mirarle directamente a la cara, sin miedos, sin tener vergüenza.
Después de esperar un buen rato, una limusina negra aparcó delante de la casa de Jade. En ella estaban Liam y su acompañante Danielle, era preciosa y además, era divertida.
Cada uno nos hicimos fotos con nuestros acompañantes, menos Noemy. Me daba un poco de rabia, pero era cuestión de tiempo. Tiene que esperar, tengo que esperar e incluso Jade tenía que empezar. Pero al parecer, Jade tenía otra preocupación, no se separaba de su móvil y no paraba de llamar a alguien. No quise preguntar ya que a lo mejor no era asunto mío, además, no molestaba a nadie. Cuando llegaba el momento en el que todos deberíamos estar pendiente de una cosa juntos, Jade se ponía las pilas y ponía una de sus mejores sonrisas.
El viaje hasta el instituto fue divertido, la fiesta había comenzado ahí. Había luces de colores, bebidas, comida y música. No parábamos de reír hacer fotos y dejarnos llevar.
El mejor momento fue cuando Hugo puso su brazo encima de mis hombros y me acercó a él, quería quedarme así para siempre. Estaba con él, con mis amigos… Todo iba perfecto, pero la tarde iba a seguir y lo mejor aun estaba por llegar.
Nada más llegar en la sala, nos pusimos en una mesa que ya habíamos reservado. Faltaban dos sillas, pero al parecer nadie se había dado cuenta así que no dije nada al respecto.
Jade y Zayn fueron los primeros en entrar en la pista de baile, después Liam y Danielle y al final Hugo me invitó a bailar.
Empezamos con algo movidito, después una lenta.
-Estás preciosa, ¿te lo he dicho? –dijo Hugo
-Me lo dijiste –le sonreí- nada más abrirte la puerta de mi casa
-Me lo estoy pasando muy bien, gracias por aceptar en ir conmigo
-No me arrepiento de nada… -Puse mi cabeza sobre su pecho, sin dejar de bailar
-Raquel
-¿Sí?
-Tengo que decirte una cosa
-¿Qué pasa? –Rápidamente quité mi cabeza sobre su pecho y nos pusimos cara a cara
-Quiero decirte que me gustas, desde el primer día hasta ahora y que quiero que sepas que este baile, este día es muy especial para mi. Quiero que sea perfecto ya que tendré que asumir el hecho de que cuando acabe la última canción de la noche, tendré que llevarte a casa, decirte todo lo maravillosa que eres y quizás… Robarte un beso o dos, si tengo la suerte de que me lo devuelvas y asumir la realidad de que todo se quedará en mis recuerdos. Pero seré fuerte, seré, fuerte… -soltó un suspiró y miró al suelo
-Oh, Hugo. Es maravilloso lo que has dicho –le di un beso en la mejilla aprovechando que estaba mirando hacia un lado, después pasé mis dedos por su barbilla e hice que me mirara- no quiero que eso acabe, Hugo. Quiero que te quedes conmigo. Róbame todos los besos, te regalo mis besos, mis caricias, las miradas… Solo quiero que tú me dejes y que tú me regales los tuyos
-Siempre, Raquel. Lo haré. Te lo prometo –dijo mientras que sonreía.  Después, nos dimos otro abrazo y empezamos a bailar una canción, algo más movidita.
Me lo estaba pasando muy bien, sinceramente, si no fuese porque Jade se había acercado a mi, hubiera perdido la moción del tiempo.
Al parecer, Jade se había dado cuenta de que Noemy seguía estando sola y que mi sorpresa aun no había parecido. ¡Se me había olvidado por completo! Me lo estaba pasando tan bien… ¡No me lo podía creer!
Le mandé un mensaje para resolver la duda que nos planteamos Jade y yo. Solamente había que hacer tiempo ya que estaba en camino así que decidimos llevar a Noemy en la pista de baile. Se resistió un poco, pero acabó por soltarse ya que la música que estaba sonando era bastante divertida, pero todo acabó cuando otra canción lenta empezó a sonar. Noemy estaba en medio de la pista y no había sitio por donde pasar. Jade y yo nos fuimos con nuestras parejas y empezamos a bailar alrededor de ella.
El momento estaba llegando, por fin mi sorpresa. Un camino se había formado en la multitud y en ella caminaba lentamente mi regalo de San Valentín. Sin dejar de bailar, me acerqué poco a poco a Noemy le susurré “Feliz San Valentín, Noemy”
La dejé en su mundo y volví al mío. El baile ha sido alucinante, aquella noche está resultando ser una maravilla de noche.
Hugo dejó de bailar y me sugirió dar una vuelta fuera, para hablar un rato y disfrutar de las estrellas.

-Oh vaya, no hay estrellas –dije apenada al ver que no se veía nada más que la luna en aquel cielo negro
-Las mejores estrellas brillan en tu mirada, me conformo y me sobra con eso
-Eres un cielo, Hugo –me sonrojé
-Solo si tú eres mi estrella, no, mi luna
-Estás haciendo que me sonroje… Pero no importa, gracias a ti, esta noche está resultando ser maravilloso
-Tanto como un sueño –me completó la frase
-Así es –le sonreí
-Pero esto es mejor, tú eres mejor que mis sueños. Eres de verdad y eres perfecta
-Soy perfecta si estoy contigo
-Pues siempre serás perfecta porque jamás me iré de tu lado

No hubo más palabras, Hugo me volvió a pedir un último baile aprovechando que la música estaba lo suficientemente alta como para poder oírlo desde fuera. Aquel baile fue la mejor de todas. Nos balanceábamos de un lado a otro, dando vueltas en el mismo eje mientras que o estaba apoyada sobre su pecho y no existía ninguna distancia entre nosotros.
Pero lo que realmente marcó aquella noche, era aquel beso que Hugo me había regalado para San Valentín. 

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