Hoy tenía Lengua a primera hora y no coincidía ni con Noemy ni con Raquel.
Era la primera vez que asistía en aquella clase así que tuve que presentarme.
-Silencio, chicos –la profesora intentó calmar el ambiente –Hay una alumna
nueva y me gustaría oír cómo se presenta. Adelante, señorita Brooks
-Gracias. Me llamo Jade, Jade Brooks. Vengo de Nueva York y es la
primera vez que estoy en Londres
-Muy bien, dinos algo de ti
-Pues, me gusta la música, todo lo que tenga que ver con lo artístico, ya
sea pintar o actuar y bueno, poco más.
-Está bien, soy la profesora Jones –miró a la clase -¿Qué te parece si te
sientas al lado de Liam?
-Bien, pero… ¿Quién es Liam? –todos soltaron una carcajada con aquella
pregunta. Era bastante estúpida pero, ¿qué iba a hacer yo si no me decía quién
era ese supuesto Liam?
-Yo, -dijo de repente un chico de pelo castaño que se sentaba solo en una
mesa de dos al lado de la ventana –soy Liam
Me senté a su lado, era un chico bastante guapo, tenía un corte como la de
ese chico tan famoso, Justin Bieber. Era castaño y sus ojos eran de color
marrón miel. Llevaba una sudadera blanca, unos pantalones vaqueros que llevaba
algo bajados, algo típico entre los chicos de ahora y unos Nike de color blanco
con detalles azules.
Era un chico muy tranquilo, aunque era de esperar ya que no nos conocíamos
de nada. Aun así, su primera impresión fue bastante buena.
La clase de lengua estuvo bastante bien, me gustaba aquello y lo había
disfrutado desde el comienzo hasta el final.
Recogimos todas nuestras cosas y empezamos a salir de la clase.
-¡Jade, Jade! –oí mientras caminaba en el pasillo. Me di la vuelta y vi que
era Liam que corría hacia mi.
-Respira, respira… -le dije cuando al fin me alcanzó –dime, ¿qué pasa?
-La señora Jones me ha dicho que tienes clase de Teatro a segunda hora
-Así es
-El caso es que yo también y me pidió que sea yo el que te enseñe todo esto
de las clases ya que tenemos muchas clases en común, vamos, si no te importa
-Será genial, espero no causarte ninguna molestia
-Para nada, es un placer –por fin respiraba con naturalidad, me sonrió y
empezamos a hablar mientras que andábamos entre tantas personas que ocupaban
todo el pasillo.
Liam era un chico tímido. No hablaba tanto, aun así, cuando
lo hacía decía cosas graciosas o bastante ingeniosas. Su presencia me estaba
gustando.
Después de un rato hablando fuimos a clase de Teatro. Como era la primera
vez que asistía en aquella clase, tuve que presentarme de nuevo. Mi profesor tenía un apellido muy raro, era
Wolowiz, tuve que aguantarme las risas, aunque, más que gracioso, era un nombre
curioso. Nada más terminar, me volví a sentar al
lado de Liam.
-Liam, ¿a caso has estado solo? –le susurré
-¿Cómo?
-Es que parece que el asiento al lado tuyo en lengua y en teatro está vacío
-Ah, la verdad es que sí, no suelo sentarme con nadie
-¡Liam, Jade! –Gritó de repente el profesor Wolowiz –Ya que os veo con
ganas de hablar, salid delante e interpretad la escena de la página veintinueve
-Toma mi hoja, yo ya me lo he aprendido –me susurró Liam mientras que me
entregaba un folio –Tú eres Amber y yo soy Josh
Fuimos delante de todos, yo no tenía ni idea y miraba a Liam preocupada. Él
me sonrío con dulzura, lo cual, consiguió que me calmara un poco. Aun así,
seguía sin saber qué hacer en aquel momento.
-Adelante, Liam –dijo el profesor Wolowiz –Jade, tú puedes leerlo, peor que
no se note. Tres, dos, uno… ¡Acción!
La expresión de la cara de Liam cambió de un momento a otro, borró aquella
sonrisa a una cara triste y apenada. Yo no sabía que hacer, sin saberlo, lo
único que hacía era mirarle directamente a los ojos y él hacía lo mismo
conmigo, con la diferencia de que él sabía qué hacer.
-Ahora que te conozco, no te podré dejar ir. Prométeme que te quedarás aquí
–Liam lo había dicho con tanto sentimiento que por poco me lo estaba creyendo,
¡estaba atónita por lo bien que actuaba!
-Jade, te toca… -susurró el señor Wolowiz. Volviendo en mí, leí mi frase,
era corta así que me lo memoricé rápido para al menos intentar llegar a la altura
de Liam
-Esto es imposible, ya no quiero luchar más. ¡No nos dejarán en paz! –dije
exageradamente como si de algo verdadero se tratase
-Amber, no importa aquello que hagan los demás, yo te amo y es lo que
importa. Tú me… ¿Me amas? –Rápidamente leí mi siguiente frase
-Con todo el amor y la belleza que pueda tener aquello quién consigue amar
a otro ser
-Entonces, lucharemos juntos hasta el final, porque éste amor jamás se
deberá de desaprovechar –Nos quedamos mirándonos a los ojos, Liam me puso la
mano sobre la mejilla y poco a poco se acercaba a mi. Yo no podía creer lo que
estaba pasando, más le vale no besarme aunque estaba en un personaje, yo no era
Jade ni él era Liam, éramos Amber y Josh, dos personas que se amaban con
locura, según aquellas cinco líneas, pero un beso no era necesario.
Liam se acercaba más y más y yo estaba atónita hasta que al fin, cuando
faltaba un centímetro, hizo un amago y me besó la frente. Todo el mundo se
levantó de sus asientos y empezaron a aplaudir. Liam me cogió de la mano e hizo
que mirara al público.
-Bueno, bueno. Sentaos –dijo de repente el profesor Wolowiz intentando
calmar a la clase –Muy bien, Liam. Lo has hecho muy bien, como siempre y tú
señorita Brooks, me has impresionado en el primer día. Aunque como esto era un
pequeño castigo por hablar en clase, no os daré más que un punto, dicho lo
dicho. Enhorabuena, la he cogido cariño
-¿Eso es bueno? –dijo un compañero
-Callaros. A lo que iba diciendo, señorita Brooks, espero mucho de ti.
Tienes talento y quiero que lo trabaje. –En ese momento, la campana sonó
–Venga, salid de aquí pequeños monstruos, no os olvidéis de leer la obra,
mañana se elegirán los personajes.
Liam me estaba esperando en la puerta, el profesor Wolowiz me ha había
retenido un segundo para decirme que estudie con Liam ya que no tenía una copia
de la obra para poder darme.
-Tierra llamando a Jade, ¿hola? –oí de repente
-¿Eh, como?
-¿Estás bien? Estaba hablando un buen rato contigo hasta que me he dado
cuenta de que me has estado ignorando
-Perdona, Liam. Estaba en mi mundo
-No pasa nada
-Por cierto, has estado genial en clase. Actúas bien. ¡Qué digo! Actúas
genial
-Gracias –sonríe tímidamente –Siempre me ha gustado el teatro, todo lo que
tenga que ver con el Show Business
-Vaya, ¡qué coincidencia! A mi me fascina
-¿En serio?
-Sí, me encanta actuar y me encanta cantar… Bueno, la música en general
-Guay, yo toco la guitarra… Si quieres, ésta tarde quedamos y cantas
mientras toco algo con la guitarra… –me propuso tímidamente
-Me parece bien, por cierto ¿estás conmigo en la siguiente clase?
-Creo que no –me coge la hoja del horario –a ti te toca matemáticas
-Oh no –dije disgustada
-No te preocupes, sobrevivirás –se ríe –a mi me toca ciencias y veo que no
coincidimos más. ¿Te veo en la comida?
-Yo iba a comer con las chicas… Pero si quieres
-No, no hace falta. Te veo a la salida, te estaré esperando en la puerta
principal
-Me parece genial, te veo entonces
-Adiós Jade
-Adiós Liam
La clase de matemáticas fue muy aburrida, es decir, algo normal. Estuve con
las chicas en la hora de la comida, estuvimos bajo aquel árbol donde me había
quedado el primer día de clase. Cada vez me caen mejor Raquel y Noemy. Eran muy
majas, siempre tenían algo de qué hablar, claro que yo no decía mucho, me
gustaba más escucharlas aunque a veces me distraía con mis propios
pensamientos. No les hablé sobre Liam ni sobre la clase de teatro, no lo veía
necesario, aunque estuve pensando en aquello varias veces. La verdad es que
Liam me había impresionado mucho. Entonces, me acordé de que había quedado con
Liam aquella tarde, en ese momento le mandé un mensaje a mi madre. Le pareció
bien aunque no faltaron los consejos de que tenga cuidado, que mantenga el
móvil a mano, que la tenga en marcación rápida y que la mande la dirección de
la casa de Liam por si algo pasase.
La clase de biología se me había hecho eterna, nunca me había gustado
aquella materia, pero era la última clase del día y estaba deseando que se
acabase. Cuando me quise dar cuenta, solo faltaban cinco minutos. Conté cada
segundo y por fin, el día era oficialmente acabado.
Raquel y Noemy me estaban esperando en el pasillo.
-Lo siento chicas, hoy me iré con Liam
-¿Liam? –Preguntaron las dos a la vez -¿Quién es Liam?
-Es un compañero de teatro, hoy estudio con él
-Vaya, vaya –dijo Noemy con tono insinuante mientras sonreía
misteriosamente –Veo que no pierdes el tiempo
-¿Qué? ¡No! No pienses mal, es solo un amigo –solté una carcajada, lo que
acababa de insinuar Noemy era una locura
-Eso ya lo veremos. Ven, te acompañamos hasta donde este Liam y todo
dependerá si es guapo o no –dijo Raquel mientras me cogía del brazo
-Haced lo que queráis, pero primero tengo que ir a mi taquilla
Tras aquello, Noemy y Raquel me acompañaron hacia la salida. Estuvimos un
rato en la puerta, creí que Liam ya se había ido o se había olvidado hasta que
le vi junto a un coche cerca de la acera del colegio. Avisé a las chicas que
Liam estaba ahí, me acompañaron a mitad de camino, lo suficiente para poder
verle.
Las chicas se quedaron boquiabiertas, al parecer Liam les había
impresionado, a Noemy le pareció muy guapo, a Raquel más de lo mismo. Me
despedí de ellas tras decir que estaban locas y que no se imaginasen cosas
raras, después me dirigí hacia Liam.
Me disculpé por haberle hecho esperar, le dije que le había estado
esperando justo en la puerta del colegio, me dijo que no había porqué
disculparme ya que él había sido el que ha dicho que me iba a esperar en la
puerta, pero que decidió ir a por el coche para que yo no tenga que andar hasta
el aparcamiento.
Su coche era un Ford Mustang rojo del sesenta y seis, es convertible y
tenía un color rojo bastante llamativa. El viaje fue asombroso, el viento acariciaba
el pelo y el sol me calentaba la cara y Queen sonaba en la radio. Liam llevaba
unas gafas de aviador y yo llevaba unas gafas de una mezcla del estilo de las
gafas de John Lennon y unas Ray Ban
Hablamos de miles de cosas durante el viaje y aprendí mucho de él. Tiene
diecisiete años, cumple tres días antes que yo, su color favorito es el azul, le
gusta tocar la guitarra y le va el pop, rock e incluso la música clásica. Era
un chico con gustos alucinantes y me extrañaba mucho que no tuviera a nadie que
se sentara a su lado, así que, sin cortarme ni pensármelo dos veces, se lo
pregunté. Me dijo que la explicación era simple, nadie “le pillaba” Aquello no
era una respuesta muy concreta, más bien parecía una enigma. Aun así, me
gustaba pasar el rato con él, no me creo que nadie disfrutara de su compañía,
al menos, yo lo hacía.
La casa de Liam era bastante grande, como si le añadiéramos un salón más a
la mía. Sus pasillo era un poco más ancha que la mía y su salón, cocina y sala
de comer era un cuarto más grande que la de mi casa. Tenía cuatro habitaciones
a pesar de ser hijo único, así que tenía dos habitaciones solamente para él.
Una de ellas era su “estudio” de grabación personal, ¡me quedé boquiabierta al
entrar! Estaba insonorizada, tenía un estudio de mezclas, había cables por el
suelo, una guitarra acústica y una eléctrica, una base y un piano eléctrico
¡aquello era un paraíso!
Lo estábamos pasando muy bien, Liam era un chico divertido y su compañía
era estupenda, me estaba gustando estar con él. Estuve toda la tarde con él,
habíamos grabado alguna chorrada que otra, habíamos estudiado, me había enseñado
a tocar el piano y estuvimos tocando juntos la guitarra. Una hora antes de la
hora de cenar, mi madre me llamó para que volviese, Liam se ofreció a llevarme
en coche y accedí. Le quise invitar a cenar pero se negó, no porque no quería,
si no porque no podía, tenía que hacer otros deberes ya que él tenía más que
yo.
La cena fue algo incómoda ya que mi madre pensaba que Liam era un chico que
me había empezado a gustar. Fue difícil convencerla que no ha pasado nada, que
no pasará nada y que solamente era un amigo.
Aquella noche recibí un mensaje de Liam, decía si quería que me recogiese por
la mañana, era tentador pero elegí ir con Raquel y Noemy.
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