sábado, 11 de febrero de 2012

Capítulo trece - Escápate conmigo

La carta estaba pegada con celo, era de un color lavanda y tenía unas pequeñas estrellas dibujadas de un tono ligeramente más oscuras en los bordes. Me acerqué a mi taquilla y despegué la carta. En la parte de atrás estaba escrito en grande, a mano y en cursiva mi nombre. Nada más tenerlo en mis manos, me vino un olor agradable, me di cuenta de que la carta estaba perfumada, la olisqueé un momento y la fui abriendo con mucho cuidado para que no se estropeara mucho. Me llevó un buen rato pero al fin conseguí abrirlo del todo, dentro había un folio y pétalos de rosa, la razón por la que la carta oliese tan bien. Empecé a leer la carta, decía así: “Buenos días preciosa, espero que leas esto nada más empezar las clases y espero que a ningún gracioso o graciosa se le ocurriese quitártelo de la taquilla. Quiero decirte que eres preciosa, que te amo, que siempre te querré y que eres mi vida. Ya sé que podría haberte mandado esto al móvil en forma de mensaje o simplemente llamarte, pero me pareció más romántico escribirte una carta ya que si lo tenía que decir en voz alta, prefiero que sea en persona. Siento estar ausente estos días por la fiebre, pero me estoy recuperando y espero volver a pasar las tardes contigo. Esto suena un poco dramático, ¡cómo si hubiese estado enfermo mil años! Pero, aunque parezca una locura, han sido así. Estar lejos de ti me mata, cada segundo es una hora, cada hora es un día, cada día… Es eterno. ¿Su lógica? Que te amo, es suficiente razonamiento para mí y espero que lo sea también para ti. Eres todo lo que quiero y todo lo que deseo tener a mi lado, quiero que yo sea tan especial para ti como tú de mí. Espero que tengas un buen día y que me tengas en mente en cada segundo. Te ama, te quiere, Zayn”
Si aquella mañana había empezado con una sonrisa en la cara, aquella carta hizo que fuera perfecta. Aunque si estuviera Zayn conmigo sería aun más perfecto. Pero me conformaba con aquel precioso detalle, el mismo a la cual he de agradecer ya que el resto del día fue más llevadero. Deseaba más que nunca ver a Zayn, así que decidí ir a visitarle después de las clases. Le llamé para avisar pero por mala suerte se negaba rotundamente en que le viniera a ver, al parecer, está peor que nunca y sería muy fácil de que me contagiara. Me preocupé al instante, pero me explico que iba a estar bien, que los médicos le han dicho que aquello era normal, cuando se pase aquello, que suele durar dos días si se mantiene en reposo, estaría estupendamente, como si no hubiera pasado nada.
Aquello me dejó más tranquila aunque me entristecía mucho el hecho de que no iba a poder verle en casi tres días máximo.
Aun seguía preocupada cuando salí de la última clase de la mañana, esperaba pasar un recreo tranquilo y que pueda distraerme como sea. Nada más salir de mi clase, vi a lo lejos a Harry. Él, nada más verme, alzó la mano para saludarme a lo lejos y se fue corriendo hacia mí.

-Hola, Jade. ¿Qué tal?
-¡Harry!, bien y ¿tú?
-Genial. Oye, ¿te apetece pasar el recreo conmigo?
-Claro, pero espero que no te importe que estén unos amigos también. No te preocupes, yo te los presento –fuimos en el patio donde Liam, Raquel y Noemy me estaban esperando. Les presenté a Harry y al rato se hicieron amigos de él. Al parecer, Harry tiene ese don especial de caer bien a la gente con unas palabras, una broma y una sonrisa de las suyas. Nos habíamos sentado sobre el césped que había bajo un árbol que nos hacía sombra. En un momento en que Noemy, Raquel y Harry estaban distraídos, Liam me hizo un gesto para que me apartara del grupo para hablar con él.

-Creí que nos ibas a presentar a Zayn antes que a nadie –me dijo Liam cuando por fin nos habíamos alejado un poco del grupo
-¿Qué quieres decir?
-No sé, ¿de dónde has sacado a Harry?
-Es un amigo mío, va a clases de conducir conmigo y es mi vecino… ¿A qué viene esto?
-Nada, nada –dijo mientras fingía una sonrisa- Es que me extrañaba…
-¿El qué? Zayn está enfermo y bueno, me parece que Harry es muy divertido y había pensado en que os caería muy bien
-¿Desde cuando le conoces? Parece que os habéis hecho muy amigos
-Hace poco, pero me ha caído muy bien, ¿a qué viene tantas preguntas, Liam?
-No, nada. Es pura curiosidad. ¡Por cierto!
-¿Qué pasa?
-¿Recuerdas que te hable sobre Danielle? Pues ayer me acerqué a ella para hablar y acabé por pedirla para que me acompañase al baile de San Valentín –se estaba emocionando
-¿Vas a ir con ella? –dije con los ojos como platos y con una gran sonrisa. Liam poco a poco fue poniendo cara seria y mi sonrisa se fue desvaneciendo- Lo sie…
-¡Tengo pareja de baile! –Saltó de repente antes de que pudiera terminar mi frase. Me había asustado, le abracé bien fuerte y le di un golpe en el hombro por haberme asustado.

Nos lo estábamos pasando muy bien, después del recreo cada uno nos fuimos cada uno en nuestra clase y no nos volvimos a juntar hasta la salida.
Harry volvió a esperarme y me lo volví a encontrar en la puerta de mi clase, me acompañó hasta mi taquilla y fuimos andando a casa. Estuvimos hablando en todo el camino y de una cosa a la otra, habíamos quedado en estudiar y hacer los deberes juntos en mi casa. Harry fue a la suya antes y vino después de media hora. Me había dado tiempo a comer y a vestirme con ropa de casa e incluso a sacar las cosas.
Nos habíamos sentado en el suelo para empezar con la tarea, aunque no intentábamos, había manera de hacer los deberes con tantas tonterías que salían de nuestras bocas, Harry no paraba de hacer bromas y yo no paraba de reírme de ellas. Estuvimos casi una hora cuando de repente mi móvil empezó a sonar.

-¿Diga? –No me había dado tiempo a mirar quién era el que llamaba
-Hola, preciosa. Soy Zayn
-¡Zayn! –Dije emocionada - ¿Qué tal te encuentras?
-Muchísimo mejor, mañana es el último día en que falto
-Genial, aunque mañana es viernes –dije apenada
-No te preocupes, preciosa. Si me recupero el sábado iré a por ti, ¿te parece?
-Por supuesto
-Bueno, voy a seguir descansando que no quiero ponerme peor, te quiero mucho, princesa
-Descansa, yo también
-¿Quién era? –preguntó Harry cuando dejé el teléfono sobre la cama
-Zayn
-Es verdad, lo habías gritado… -dijo mientras que borraba a la sonrisa de su cara
-¿Qué te pasa?
-¿A mi? –dijo poniendo los ojos como platos
-Sí, a ti.
-¿Por qué lo dices?
-Te has puesto serio
-Oh, nada. No me pasa nada –intentó poner una sonrisa.
-Bueno, sigamos con los deberes, pues

Estuvimos un buen rato callados, haciendo los deberes y dejando que Amy Winehouse sea la única a la que se le oiga mientras cantaba la canción “Valerie”
-Jade –dijo Harry nada más acabar la canción- ¿Qué te parece pasar el día de mañana por Londres?
-¿Qué quieres decir?
-Pues eso, pasear por Londres y pasarlo bien. Te podría llevar a ver monumentos, tomar algo y esas cosas
-No está mal la idea
-¿Quieres?
-Vale, sí. Después de clase, ¿a qué hora?
-No, no. Parece que no has pillado la idea, he dicho toda la mañana…
-¿Faltar a clase?
-¡Exacto! Solo será ésta vez y así será más emocionante –dijo mientras que me ponía una sonrisa sugerente
-No sé, Harry. Y ¿si nos pillan?
-A ti no te harán nada, es tu primera vez
-Pero, ¿tú qué?
-No te preocupes por mi –me guiñó- ¿Te apuntas?
-Bueno, vale
-Mañana una hora después de la entrada de clase, así duermes más

Después de planear las cosas, terminamos los deberes y Harry se fue a su casa. Mientras que yo, dudaba si seguir con el plan ya que podría resultar un plan fallido si el director llama a mí casa. Aun así, la idea era tentadora, además, Zayn no iba a ir a clase y tampoco me iba a perder nada.
Aquella noche me dormí algo tarde ya que total, no iba a ir a clases y a parte, estaba algo nerviosa por los planes que me esperaban.
Por la mañana, mi madre salió antes que yo para ir a su trabajo mientras que, me había levantado cinco minutos para hacerla ver que me había despertado, después, cuando al fin se había ido, volví a acostarme.
Una hora después, Harry vino a mi casa, ¡me había dormido y aun seguía en pijama! Me disculpé a Harry y le hice pasar. Estuvo esperándome una hora hasta que por fin había terminado de arreglarme. Llevaba una sudadera blanca con la bandera de Londres, unos pantalones vaqueros pitillo y unas deportivas blancas.

-Ya estoy lista
-¡Por fin! ¿Preparada?
-Creo que sí –Harry llevaba casi lo mismo que yo, una sudadera, pantalones y unas deportivas, lo único que él llevaba los colores gris y negro.
-Hace un poco de frío fuera y aun es demasiado pronto…
-¿Qué pasa?
-No sé, he oído que están echando episodios de Friends y…
-Quieres quedarte en casa, ¿verdad?
-Solo hasta la hora de comer, ¿qué te parece?
-Bueno, vale. Tienes razón, aun es pronto y aun hay un poco de niebla en las calles. Esperamos hasta que el sol salga y nos vamos
-Genial, vamos.

Estuvimos viendo la tele, yo estaba cómodamente apoyada en Harry mientras que él tenía sus brazos extendidos sobre el respaldo del sofá. Vimos series, videoclips, dibujos animados… Nos lo estábamos pasando muy bien, tanto que no nos dimos cuenta de que ya era la hora de comer.

-¡Oh, no! Mira qué hora es, Jade… Es la hora de comer y aun estamos aquí
-Bueno, nos lo estamos pasando muy bien
-No, no. El plan es que te iba a llevar a comer, así que andando –Harry cogió nuestras cosas, me agarró de la mano y me llevó hasta la puerta-. ¿Están tus llaves en la mochila?
-Sí, está todo
-Vale, genial –abrió la puerta y miró la calle- Mira que suerte, un taxi.
-¿Vamos en taxi?
-Claro, es la hora de comer –fue corriendo hasta la calle para llamar parar el taxi- Venga Jade sube
-Ya voy, ya voy –cerré la puerta, fui corriendo al taxi y me subí con Harry- ¿Dónde vamos, Harry?
-Ya lo verás. Llévenos a donde le he dicho, señor –dijo dirigiéndose al taxista. El viaje fue corto y nos bajamos frente a un restaurante, alcé la vista nada más bajar del taxi para ver el nombre del local. Nando’s, Harry me había llevado a Nando’s
-¿Qué te parece? –preguntó Harry al ponerse a mi lado
-Me encanta Nando’s, pero no creo que lleve dinero suficiente para una comida aquí…
-No seas tonta, invito yo. Para eso propuse hacer esta pequeña salida. Anda, entra –me cogió de la mano y me llevó hasta la entrada donde pidió una mesa para dos. Al llegar a la mesa, Harry me ofreció un asiento y después se sentó en frente mío- ¿Qué es lo que le apetece a la señorita comer hoy?
-Lo que quieras pedirme Harry, no me importa
-Pues una ensalada de primer plato y un filete de segundo plato para los dos. De postre… ¿Qué tal una tarta de chocolate?
-Estupendo –Harry llamó al camarero y pidió la comida. La conversación fue larga, aunque sin ningún sentido. Nos lo estábamos pasando muy bien y era lo único que importaba. Aquella comida con Harry fue muy distinta a la anterior comida al que fui con Harry. Esta vez estaba más suelto, más tonto incluso y mucho más divertido. Parecía un niño pequeño y yo la niña pequeña. No nos importaba hacer el ridículo y mancharnos las caras. Éramos dos amigos pasándolo genial comiendo en un restaurante. Después de pagar la cuenta, Harry me llevó a dar una vuelta por las calles.

-Bueno, señor rizos. ¿Qué tienes pensado hacer?
-Bueno, señorita Jade, lo que debes de saber del hecho de saltarse las clases, es que es divertido
-Tomo nota –dije en tono irónico
-Segundo, hay que disfrutar de cualquier tontería, ya que es mejor que estar dando clases. Así que el plan es… ir ahí
-¿Dónde? –pregunté extrañada ya que no apuntaba a ninguna dirección
-Donde quieras, en este caso, donde sea -Harry me cogió de la mano y empezó a correr por las calles mientras que esquivábamos a las personas que se encontraban paseando y nos reíamos como dos locos. Nos parábamos en frente de los escaparates para mirar y algunas veces para hacer fotos. Incluso entramos para probarnos alguna chaqueta, gafas de solo sombreros raros, hasta que nos echaban porque no se podía hacer fotos en la tienda. Llegamos hasta una pequeña plaza y Harry empezó a correr hacia el centro haciendo que las palomas que se encontraban ahí volasen. Yo no me paraba de reír y de hacerle fotos a Harry. Cuando se dio cuanta de ello, dejó de dar miles de vueltas, corrió a mí y me llevó al centro donde las palomas volvieron a aterrizar haciendo que volasen de nuevo.
Harry me cogió de las manos y empezamos a dar vueltas como dos niños jugando en el patio del colegio. Cada vez íbamos más rápidos, sentía que estaba empezando a marearme pero no quería parar, no paraba de dar vueltas ni de reírme. Sentía como el viento echaba mi pelo hacia un lado de la cara y como me despeinaba. Me daba lo mismo, me lo estaba pasando muy bien.
Al parecer, Harry había cedido ya que me acercó a él para abrazarme y para ir bajando la velocidad de las vueltas que dábamos hasta parar al completo. Estábamos ahí, abrazados en medio de la plaza, rodeados de palomas mientras que nos reíamos con los ojos bien cerrados para no marearnos más. Fui la primera en abrir los ojos y en recuperar el equilibrio, mientras que Harry aun estaba luchando por mantenerse de pie.
Le cogí del hombro y le llevé a un banco que había cerca para que se pudiera sentar. Estuvo cinco minutos recuperándose.

-Vaya, mira que no aguanto mucho –dijo anda más abrir los ojos mientras que se reía
-Ya lo veo, pequeño –me reí y le pasé la mano por la espalda- ¿Te encuentras mejor?
-Por supuesto, ¿vamos? –se levantó de golpe e intentó mantenerse de pie
-¡Pero si ni siquiera pues estar de pie! –dije mientras me reía
-No te preocupes, yo soy superman –me cogió de la mano y me llevó corriendo hacia la parada de autobuses. Íbamos corriendo a todas partes.

Nos subimos en un autobús de doble piso y nos sentamos en la parte de arriba. Harry puso la música a tope, no había nadie más que nosotros dos en la parte del autobús porque hacía viento y a nadie se le ocurría subir menos a nosotros.
Estuvimos cantando a pleno pulmón y no nos importaba donde nos llevaba el autobús ya que nos subimos al primero que había llegado en la parada. Harry empezó a hacerme fotos, después a los dos y cuando se distrajo le quité la cámara de las manos y le empecé a hacer fotos. Harry hizo el tonto y empezó a posar como si fuera una modelo, poniendo caras raras y marcando culo como si fuese una chica. Las risas no faltaban y la música tampoco. Sabía que en las fotos saldría con los pelos al aire ya que hacía mucho viento, pero no me importaba.
De repente, Harry se levantó, me cogió de la mano y me llevó al piso de abajo y bajamos en la siguiente parada. Estábamos en frente del Big Ben. Me quedé mirando a aquel precioso edificio, era magnífico, no había visto nada tan bonito como aquello. Cuando me quise dar cuenta, Harry no estaba a mi lado. Empecé a mirar a mí alrededor para buscarle y ahí estaba junto a un puesto de helados. Me acerqué a él corriendo y nada más llegar me entrega un cono de menta con chocolate y helado de sabor pitufo.
Después empezamos a dar una vuelta por aquella zona. Había puestos cerca de ahí, nos acercamos a ver y Harry me compró un colgante con la “S” de Superman, yo le compre un pequeño peluche de un gato que tenía la “letra” H en la parte de atrás. Ya eran casi la hora de volver a casa, queríamos estar en casa en la misma hora en la que deberíamos haber vuelto de clase.
Harry llamó a un taxi para que nos llevase a casa. En el viaje me quedé dormida sobre el hombro de Harry ya que el viaje era el triple que cuando fuimos de mi casa al restaurante.
Harry me despertó justo cuando el taxi se había parado y me llevó hasta mi casa. Entró conmigo ya que yo estaba aun un poco dormida y me dejó sentarme en el sofá.

-Harry, me lo he pasado muy bien –dije cuando me encontraba despejada- ha estado estupendo. Me alegro de haber faltado a clase para esto, en serio
-Me alegro, Jade. Ha estado genial, sobre todo porque he estado contigo
-Eres un cielo, te debo una comida y un helado, por cierto. Sin mencionar el viaje en taxi de ida y vuelta –me reí
-Claro, porque no me dejaste pagarte el viaje del autobús
-Una cosa menos de deberte –le guiñé el ojo mientras le sonreía
-Que no me debes nada, pequeña
-Eh, lo de pequeño es mi mote para ti, señor rizos
-Pero si ya me llamas señor ricitos… Que por cierto, más bien es, señor rizos sexys –dijo mientras me guiñaba el ojo
-Bueno, bueno… Lo de sexy solamente te lo crees tú –solté una carcajada
-No lo sabes muy bien
-En fin, Harry… ¿Te vas ya?
-Supongo que sí, necesito aparecer en mi casa a estas horas…
-Entiendo…
-Mañana nos vemos, ¿vale?
-No lo dudes –le sonreí
-A lo mejor nos vemos desde la ventana –Harry soltó una carcajada
-¿Vas a hacer otro concierto?
-No, no creo. Ahora las haré en mi baño para tener un poco más de privacidad –nos reímos y después Harry se despidió. Cuando ya se había ido, me fui a mi habitación para cambiarme de ropa y me fui a la cama a descansar.
Cuando estaba en la cama, decidí mirar en el móvil. Tenía unas diez llamadas de Zayn.

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