Si aquella mañana había empezado con una sonrisa en la cara, aquella carta
hizo que fuera perfecta. Aunque si estuviera Zayn conmigo sería aun más
perfecto. Pero me conformaba con aquel precioso detalle, el mismo a la cual he
de agradecer ya que el resto del día fue más llevadero. Deseaba más que nunca
ver a Zayn, así que decidí ir a visitarle después de las clases. Le llamé para
avisar pero por mala suerte se negaba rotundamente en que le viniera a ver, al
parecer, está peor que nunca y sería muy fácil de que me contagiara. Me preocupé
al instante, pero me explico que iba a estar bien, que los médicos le han dicho
que aquello era normal, cuando se pase aquello, que suele durar dos días si se
mantiene en reposo, estaría estupendamente, como si no hubiera pasado nada.
Aquello me dejó más tranquila aunque me entristecía mucho el hecho de que
no iba a poder verle en casi tres días máximo.
Aun seguía preocupada cuando salí de la última clase de la mañana, esperaba
pasar un recreo tranquilo y que pueda distraerme como sea. Nada más salir de mi
clase, vi a lo lejos a Harry. Él, nada más verme, alzó la mano para saludarme a
lo lejos y se fue corriendo hacia mí.
-Hola, Jade. ¿Qué tal?
-¡Harry!, bien y ¿tú?
-Genial. Oye, ¿te apetece pasar el recreo conmigo?
-Claro, pero espero que no te importe que estén unos amigos también. No te
preocupes, yo te los presento –fuimos en el patio donde Liam, Raquel y Noemy me
estaban esperando. Les presenté a Harry y al rato se hicieron amigos de él. Al
parecer, Harry tiene ese don especial de caer bien a la gente con unas
palabras, una broma y una sonrisa de las suyas. Nos habíamos sentado sobre el
césped que había bajo un árbol que nos hacía sombra. En un momento en que
Noemy, Raquel y Harry estaban distraídos, Liam me hizo un gesto para que me
apartara del grupo para hablar con él.
-Creí que nos ibas a presentar a Zayn antes que a nadie –me dijo Liam
cuando por fin nos habíamos alejado un poco del grupo
-¿Qué quieres decir?
-No sé, ¿de dónde has sacado a Harry?
-Es un amigo mío, va a clases de conducir conmigo y es mi vecino… ¿A qué
viene esto?
-Nada, nada –dijo mientras fingía una sonrisa- Es que me extrañaba…
-¿El qué? Zayn está enfermo y bueno, me parece que Harry es muy divertido y
había pensado en que os caería muy bien
-¿Desde cuando le conoces? Parece que os habéis hecho muy amigos
-Hace poco, pero me ha caído muy bien, ¿a qué viene tantas preguntas, Liam?
-No, nada. Es pura curiosidad. ¡Por cierto!
-¿Qué pasa?
-¿Recuerdas que te hable sobre Danielle? Pues ayer me acerqué a ella para
hablar y acabé por pedirla para que me acompañase al baile de San Valentín –se
estaba emocionando
-¿Vas a ir con ella? –dije con los ojos como platos y con una gran sonrisa.
Liam poco a poco fue poniendo cara seria y mi sonrisa se fue desvaneciendo- Lo
sie…
-¡Tengo pareja de baile! –Saltó de repente antes de que pudiera terminar mi
frase. Me había asustado, le abracé bien fuerte y le di un golpe en el hombro
por haberme asustado.
Nos lo estábamos pasando muy bien, después del recreo cada uno nos fuimos
cada uno en nuestra clase y no nos volvimos a juntar hasta la salida.
Harry volvió a esperarme y me lo volví a encontrar en la puerta de mi
clase, me acompañó hasta mi taquilla y fuimos andando a casa. Estuvimos
hablando en todo el camino y de una cosa a la otra, habíamos quedado en
estudiar y hacer los deberes juntos en mi casa. Harry fue a la suya antes y
vino después de media hora. Me había dado tiempo a comer y a vestirme con ropa
de casa e incluso a sacar las cosas.
Nos habíamos sentado en el suelo para empezar con la tarea, aunque no
intentábamos, había manera de hacer los deberes con tantas tonterías que salían
de nuestras bocas, Harry no paraba de hacer bromas y yo no paraba de reírme de
ellas. Estuvimos casi una hora cuando de repente mi móvil empezó a sonar.
-¿Diga? –No me había dado tiempo a mirar quién era el que llamaba
-Hola, preciosa. Soy Zayn
-¡Zayn! –Dije emocionada - ¿Qué tal te encuentras?
-Muchísimo mejor, mañana es el último día en que falto
-Genial, aunque mañana es viernes –dije apenada
-No te preocupes, preciosa. Si me recupero el sábado iré a por ti, ¿te
parece?
-Por supuesto
-Bueno, voy a seguir descansando que no quiero ponerme peor, te quiero
mucho, princesa
-Descansa, yo también
-¿Quién era? –preguntó Harry cuando dejé el teléfono sobre la cama
-Zayn
-Es verdad, lo habías gritado… -dijo mientras que borraba a la sonrisa de su
cara
-¿Qué te pasa?
-¿A mi? –dijo poniendo los ojos como platos
-Sí, a ti.
-¿Por qué lo dices?
-Te has puesto serio
-Oh, nada. No me pasa nada –intentó poner una sonrisa.
-Bueno, sigamos con los deberes, pues
Estuvimos un buen rato callados, haciendo los deberes y dejando que Amy
Winehouse sea la única a la que se le oiga mientras cantaba la canción
“Valerie”
-Jade –dijo Harry nada más acabar la canción- ¿Qué te parece pasar el día
de mañana por Londres?
-¿Qué quieres decir?
-Pues eso, pasear por Londres y pasarlo bien. Te podría llevar a ver
monumentos, tomar algo y esas cosas
-No está mal la idea
-¿Quieres?
-Vale, sí. Después de clase, ¿a qué hora?
-No, no. Parece que no has pillado la idea, he dicho toda la mañana…
-¿Faltar a clase?
-¡Exacto! Solo será ésta vez y así será más emocionante –dijo mientras que
me ponía una sonrisa sugerente
-No sé, Harry. Y ¿si nos pillan?
-A ti no te harán nada, es tu primera vez
-Pero, ¿tú qué?
-No te preocupes por mi –me guiñó- ¿Te apuntas?
-Bueno, vale
-Mañana una hora después de la entrada de clase, así duermes más
Después de planear las cosas, terminamos los deberes y Harry se fue a su
casa. Mientras que yo, dudaba si seguir con el plan ya que podría resultar un
plan fallido si el director llama a mí casa. Aun así, la idea era tentadora,
además, Zayn no iba a ir a clase y tampoco me iba a perder nada.
Aquella noche me dormí algo tarde ya que total, no iba a ir a clases y a
parte, estaba algo nerviosa por los planes que me esperaban.
Por la mañana, mi madre salió antes que yo para ir a su trabajo mientras
que, me había levantado cinco minutos para hacerla ver que me había despertado,
después, cuando al fin se había ido, volví a acostarme.
Una hora después, Harry vino a mi casa, ¡me había dormido y aun seguía en
pijama! Me disculpé a Harry y le hice pasar. Estuvo esperándome una hora hasta
que por fin había terminado de arreglarme. Llevaba una sudadera blanca con la
bandera de Londres, unos pantalones vaqueros pitillo y unas deportivas blancas.
-Ya estoy lista
-¡Por fin! ¿Preparada?
-Creo que sí –Harry llevaba casi lo mismo que yo, una sudadera, pantalones
y unas deportivas, lo único que él llevaba los colores gris y negro.
-Hace un poco de frío fuera y aun es demasiado pronto…
-¿Qué pasa?
-No sé, he oído que están echando episodios de Friends y…
-Quieres quedarte en casa, ¿verdad?
-Solo hasta la hora de comer, ¿qué te parece?
-Bueno, vale. Tienes razón, aun es pronto y aun hay un poco de niebla en
las calles. Esperamos hasta que el sol salga y nos vamos
-Genial, vamos.
Estuvimos viendo la tele, yo estaba cómodamente apoyada en Harry mientras
que él tenía sus brazos extendidos sobre el respaldo del sofá. Vimos series,
videoclips, dibujos animados… Nos lo estábamos pasando muy bien, tanto que no
nos dimos cuenta de que ya era la hora de comer.
-¡Oh, no! Mira qué hora es, Jade… Es la hora de comer y aun estamos aquí
-Bueno, nos lo estamos pasando muy bien
-No, no. El plan es que te iba a llevar a comer, así que andando –Harry
cogió nuestras cosas, me agarró de la mano y me llevó hasta la puerta-. ¿Están
tus llaves en la mochila?
-Sí, está todo
-Vale, genial –abrió la puerta y miró la calle- Mira que suerte, un taxi.
-¿Vamos en taxi?
-Claro, es la hora de comer –fue corriendo hasta la calle para llamar parar
el taxi- Venga Jade sube
-Ya voy, ya voy –cerré la puerta, fui corriendo al taxi y me subí con
Harry- ¿Dónde vamos, Harry?
-Ya lo verás. Llévenos a donde le he dicho, señor –dijo dirigiéndose al
taxista. El viaje fue corto y nos bajamos frente a un restaurante, alcé la
vista nada más bajar del taxi para ver el nombre del local. Nando’s, Harry me
había llevado a Nando’s
-¿Qué te parece? –preguntó Harry al ponerse a mi lado
-Me encanta Nando’s, pero no creo que lleve dinero suficiente para una
comida aquí…
-No seas tonta, invito yo. Para eso propuse hacer esta pequeña salida.
Anda, entra –me cogió de la mano y me llevó hasta la entrada donde pidió una
mesa para dos. Al llegar a la mesa, Harry me ofreció un asiento y después se
sentó en frente mío- ¿Qué es lo que le apetece a la señorita comer hoy?
-Lo que quieras pedirme Harry, no me importa
-Pues una ensalada de primer plato y un filete de segundo plato para los
dos. De postre… ¿Qué tal una tarta de chocolate?
-Estupendo –Harry llamó al camarero y pidió la comida. La conversación fue
larga, aunque sin ningún sentido. Nos lo estábamos pasando muy bien y era lo
único que importaba. Aquella comida con Harry fue muy distinta a la anterior
comida al que fui con Harry. Esta vez estaba más suelto, más tonto incluso y
mucho más divertido. Parecía un niño pequeño y yo la niña pequeña. No nos
importaba hacer el ridículo y mancharnos las caras. Éramos dos amigos pasándolo
genial comiendo en un restaurante. Después de pagar la cuenta, Harry me llevó a
dar una vuelta por las calles.
-Bueno, señor rizos. ¿Qué tienes pensado hacer?
-Bueno, señorita Jade, lo que debes de saber del hecho de saltarse las
clases, es que es divertido
-Tomo nota –dije en tono irónico
-Segundo, hay que disfrutar de cualquier tontería, ya que es mejor que
estar dando clases. Así que el plan es… ir ahí
-¿Dónde? –pregunté extrañada ya que no apuntaba a ninguna dirección
-Donde quieras, en este caso, donde sea -Harry me cogió de la mano y empezó
a correr por las calles mientras que esquivábamos a las personas que se
encontraban paseando y nos reíamos como dos locos. Nos parábamos en frente de
los escaparates para mirar y algunas veces para hacer fotos. Incluso entramos
para probarnos alguna chaqueta, gafas de solo sombreros raros, hasta que nos
echaban porque no se podía hacer fotos en la tienda. Llegamos hasta una pequeña
plaza y Harry empezó a correr hacia el centro haciendo que las palomas que se
encontraban ahí volasen. Yo no me paraba de reír y de hacerle fotos a Harry.
Cuando se dio cuanta de ello, dejó de dar miles de vueltas, corrió a mí y me
llevó al centro donde las palomas volvieron a aterrizar haciendo que volasen de
nuevo.
Harry me cogió de las manos y empezamos a dar vueltas como dos niños
jugando en el patio del colegio. Cada vez íbamos más rápidos, sentía que estaba
empezando a marearme pero no quería parar, no paraba de dar vueltas ni de
reírme. Sentía como el viento echaba mi pelo hacia un lado de la cara y como me
despeinaba. Me daba lo mismo, me lo estaba pasando muy bien.
Al parecer, Harry había cedido ya que me acercó a él para abrazarme y para
ir bajando la velocidad de las vueltas que dábamos hasta parar al completo.
Estábamos ahí, abrazados en medio de la plaza, rodeados de palomas mientras que
nos reíamos con los ojos bien cerrados para no marearnos más. Fui la primera en
abrir los ojos y en recuperar el equilibrio, mientras que Harry aun estaba
luchando por mantenerse de pie.
Le cogí del hombro y le llevé a un banco que había cerca para que se
pudiera sentar. Estuvo cinco minutos recuperándose.
-Vaya, mira que no aguanto mucho –dijo anda más abrir los ojos mientras que
se reía
-Ya lo veo, pequeño –me reí y le pasé la mano por la espalda- ¿Te
encuentras mejor?
-Por supuesto, ¿vamos? –se levantó de golpe e intentó mantenerse de pie
-¡Pero si ni siquiera pues estar de pie! –dije mientras me reía
-No te preocupes, yo soy superman –me cogió de la mano y me llevó corriendo
hacia la parada de autobuses. Íbamos corriendo a todas partes.
Nos subimos en un autobús de doble piso y nos sentamos en la parte de
arriba. Harry puso la música a tope, no había nadie más que nosotros dos en la
parte del autobús porque hacía viento y a nadie se le ocurría subir menos a
nosotros.
Estuvimos cantando a pleno pulmón y no nos importaba donde nos llevaba el
autobús ya que nos subimos al primero que había llegado en la parada. Harry
empezó a hacerme fotos, después a los dos y cuando se distrajo le quité la
cámara de las manos y le empecé a hacer fotos. Harry hizo el tonto y empezó a
posar como si fuera una modelo, poniendo caras raras y marcando culo como si
fuese una chica. Las risas no faltaban y la música tampoco. Sabía que en las
fotos saldría con los pelos al aire ya que hacía mucho viento, pero no me
importaba.
De repente, Harry se levantó, me cogió de la mano y me llevó al piso de
abajo y bajamos en la siguiente parada. Estábamos en frente del Big Ben. Me
quedé mirando a aquel precioso edificio, era magnífico, no había visto nada tan
bonito como aquello. Cuando me quise dar cuenta, Harry no estaba a mi lado.
Empecé a mirar a mí alrededor para buscarle y ahí estaba junto a un puesto de
helados. Me acerqué a él corriendo y nada más llegar me entrega un cono de
menta con chocolate y helado de sabor pitufo.
Después empezamos a dar una vuelta por aquella zona. Había puestos cerca de
ahí, nos acercamos a ver y Harry me compró un colgante con la “S” de Superman,
yo le compre un pequeño peluche de un gato que tenía la “letra” H en la parte de
atrás. Ya eran casi la hora de volver a casa, queríamos estar en casa en la
misma hora en la que deberíamos haber vuelto de clase.
Harry llamó a un taxi para que nos llevase a casa. En el viaje me quedé
dormida sobre el hombro de Harry ya que el viaje era el triple que cuando
fuimos de mi casa al restaurante.
Harry me despertó justo cuando el taxi se había parado y me llevó hasta mi
casa. Entró conmigo ya que yo estaba aun un poco dormida y me dejó sentarme en
el sofá.
-Harry, me lo he pasado muy bien –dije cuando me encontraba despejada- ha
estado estupendo. Me alegro de haber faltado a clase para esto, en serio
-Me alegro, Jade. Ha estado genial, sobre todo porque he estado contigo
-Eres un cielo, te debo una comida y un helado, por cierto. Sin mencionar
el viaje en taxi de ida y vuelta –me reí
-Claro, porque no me dejaste pagarte el viaje del autobús
-Una cosa menos de deberte –le guiñé el ojo mientras le sonreía
-Que no me debes nada, pequeña
-Eh, lo de pequeño es mi mote para ti, señor rizos
-Pero si ya me llamas señor ricitos… Que por cierto, más bien es, señor
rizos sexys –dijo mientras me guiñaba el ojo
-Bueno, bueno… Lo de sexy solamente te lo crees tú –solté una carcajada
-No lo sabes muy bien
-En fin, Harry… ¿Te vas ya?
-Supongo que sí, necesito aparecer en mi casa a estas horas…
-Entiendo…
-Mañana nos vemos, ¿vale?
-No lo dudes –le sonreí
-A lo mejor nos vemos desde la ventana –Harry soltó una carcajada
-¿Vas a hacer otro concierto?
-No, no creo. Ahora las haré en mi baño para tener un poco más de
privacidad –nos reímos y después Harry se despidió. Cuando ya se había ido, me
fui a mi habitación para cambiarme de ropa y me fui a la cama a descansar.
Cuando estaba en la cama, decidí mirar en el móvil. Tenía unas diez
llamadas de Zayn.
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