sábado, 4 de febrero de 2012

Capítulo cinco - Deja que me presente, mi nombre es...

Era un miércoles, las clases habían acabado y había decidido quedarme un rato en el césped. Liam tenía clases de piano y las chicas estaban en el equipo de animadoras, así que aquella tarde tenían entrenamiento.
Estaba tranquilamente bajo la sombra de un árbol mientras que tocaba la guitarra cuando de repente una pelota de fútbol impactó sobre mi brazo izquierdo.

-¡Eh, cuidado! –miré a todas partes pero no había nadie. Dejé la guitarra en el suelo, cogí la pelota de fútbol y me levanté. A pesar de que había varias personas cerca, nadie parecía venir a reclamarlo. De repente una mano se posa en mi hombro

-Lo siento, ¿te he hecho daño? –era la voz de un chico, estaba a punto de echarle la bronca cuando, al darme la vuelta, me llevé una gran sorpresa. ¡Es ese chico de la clase de gimnasia!
-Sí, un poco –dije casi tartamudeando
-¡Vaya! Si eres Jade, ¿verdad?
-Así es –sonreí tímidamente
-Oye, siento lo de la pelota…
-No pasa nada
-No, no. Sí que pasa. De las veces que nos hemos visto, te hago daño –soltó una carcajada
-La verdad es que si –aquella situación era penosa, estaba temblando y estaba segura de que estaba sonrojada
-¿Qué te parece si te invito a un batido? Vamos, si no estás ocupada
-Pues… -Era increíble, ¡me estaba invitando a un batido! No me reconozco, me estoy poniendo de una manera estúpida ante un chico… Era algo completamente nuevo en mi personalidad. Parece ser que este chico tenía algo que hacía que actuara de manera diferente, tenía ese algo y no era capaz de mantenerme concentrada
-No pasa nada si no puedes –dijo de repente, ya que me había quedado callada
-No. Está bien, si quieres, acepto encantada
-¡Genial! Quiero decir… Genial –soltó una gran sonrisa a la cual intentó disimular

Estamos dirigiéndonos hacia el Cyber Café, estaba muy nerviosa y creo que se me notaba bastante. No paraba de mirarle de reojo, me encantaba mirarle. Su pelo, sus labios, sus ojos… ¡Me hipnotizaban de una manera sobrenatural!
A parte de todo lo superficial que me llamaba la atención, él era un chico bastante interesante, divertido y encima ¡era un caballero! Me abrió la puerta, me acomodó la silla… Me gustaba su actitud

-Bueno, cuéntame –dijo nada más pedir dos batidos de chocolate
-¿Qué quieres que te cuente?
-No sé, lo que quieras…
-No se me ocurre nada, la verdad –me estaba poniendo el triple de nerviosa, no sabía de qué hablar y no quería parecer una aburrida. Me estaba preocupando demasiado, esto no era propio de mi
-Pues, ¿me dejas hacerte preguntas?
-Claro, pero antes, tienes que decirme como te llamas
-Eso es fácil, me llamo –en ese momento aparece Nick de la nada
-¡Jade! Qué casualidad, parece que ya conoces a Zayn
-¿Zayn? –estaba confundida, esperaba que solamente fuese una broma. Miré fijamente al chico que me había empujado en gimnasia, el mismo quien me ponía nerviosa, el que se había sentado en frente mía, se había disculpado por el incidente de gimnasia y por darme con la pelota y el mismo que me había invitado a un batido de chocolate
-Así me llamo –sonrío algo confundido
-No puede ser
-No entiendo nada –Nick estaba bastante perdido
-Tú te callas, yo me voy. Lo siento, adiós –me disculpé a Zayn y le lancé una mirada de pocos amigos a Nick, cogí mis cosas lo más rápido que pude y me fui corriendo de ahí

No me lo podía creer, él era ese tal Zayn, no me lo podía creer. ¿Cómo podía ser tan encantador y a la vez amigo de Nick? No podía con la idea. A lo mejor aquello que conocía de Zayn solamente era una manera de atrapar y a lo mejor resulta ser alguien como Nick. Mi cabeza no podía con todo aquello y estaba a punto de estallar. En ese momento oí a alguien gritar mi nombre. Me giré y era Zayn, iba corriendo hacia mí. No supe como reaccionar, no quería que se me acercase pero mis piernas no querían hacerme caso. Por suerte, Liam apareció con su coche.

-Jade, ¿qué haces aquí?
-Hola Liam, ¿me puedes llevar?
-Claro, sube –me subí y le pedí que arrancara antes de que pudiera hacerme ninguna pregunta
-Muchas gracias Liam, me has salvado
-¿Qué es lo que está pasando, Jade?
-He conocido a Zayn
-¿En serio?
-Sí, resultó ser un chico… El chico… Bueno, el tipo…
-Tranquila, Jade. Piensa y luego me cuentas
-Es que conocí a un chico, misterioso. Le conocí en clase de gimnasia y después estuvo desaparecido. Resulta, que ésta tarde le volví a ver, me dio con la pelota de fútbol y me invitó a un batido…
-Parece muy majo
-¡Y lo es!
-¿Cuál es el problema?
-Pues, es amigo de Nick
-No veo el problema. Que Nick sea insoportable, no quiere decir que él lo sea
-Pero, y ¿si resulta que sí?
-¿A qué te refieres?
-Pues a lo mejor, lo que conozco de Zayn solamente sea una manera de ligar y después resulta ser alguien como Nick
-Nunca lo sabrás si le evitas, Jade
-No puedo evitarle, tampoco es que vaya a por mí
-Quién sabe

Aquello me dejó pensando, pero ya lo había fastidiado, seguramente Zayn se olvidará de mí y ya no volveré a saber nada de él. Aquello me fastidiaba mucho y cada vez más y más. Liam me llevó a casa, me despedí y le di las gracias.

Cuando entré en casa, me di otra sorpresa. Mi madre no estaba sola, había alguien más y no hablaba de Louis.
Estaban en el salón, mi madre se levantó nada más verme entrar. 

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