martes, 28 de febrero de 2012

Capítulo veintidós

No sabía si aquello fue una discusión, si seguíamos juntos o no. Me temía lo peor y el hecho de que Zayn no me conteste las llamadas me hacía pensar que aquello era grave. No quise llegar a aquello, no quise pelearme. Vaya tonta que estaba hecha. No había hora que no llamaba a Zayn, un segundo que tenía libre, una llamada que le hacía a Zayn. Pero nada, ni una respuesta, ni un mensaje, ni un hola. Estaba distante e incluso desaparecido. No sabía qué hacer, estaba de los nervios. Aquello y lo de Harry me hacía volverme loca y hacía que pensara en dejar el viaje, en renunciar a aquello y seguir aquí, pero las cosas estaban ya hechas, el viaje, aquel argumento... 

Ya es viernes y solo me falta un día para que me vaya a Irlanda. No paré de llamar a Zayn, pero aun así, no me contestaba. Aquellos días me dormía cada noche ahogada en mis propias lágrimas. Mi madre intentó consolarme, ella sabía la movida entre Zayn, Harry y demás. Ni siquiera ella tenía respuesta a aquello, nada. Estaba completamente hundida, no tenía ganas de comer, de salir y por cada día que pasaba, me aterraba más la idea de ir a Irlanda. 

-Jade, ánimo. Todo irá bien -me intentó animar Liam
-¿Cómo que va a ir bien? -dije desesperadamente- ¿Cómo va a resolverse estando yo en Irlanda y Zayn aquí? Si es que esto de ir a Irlanda... No debí aceptarlo
-Anda, cállate, tonta. Es una suerte de que vayas
-¿Que me calle? Por cierto, te recuerdo que tú no me has dicho hasta hace nada que no ibas a ir a Irlanda conmigo
-A ver, es diferente, a mi me lo dijeron hace nada. No tengo la culpa, además, deseaba irme a Irlanda... Ya sabes que nunca he ido
-Bueno, pues... Te cedo el privilegio
-Que no, Jade. No seas tonta... ¿Has llamado a Zayn?
-Hace cinco minutos pero nada
-Joder...
-Eso mismo digo yo -murmuré
-Jade, -dijo mientras que me levantaba la cabeza con los dedos de la mano derecha- todo irá bien, ya lo verás...
-Es que soy tonta
-Ha sido una tontería, sí -dijo en un tono sarcástico- espero que a partir de ahora me hagas caso
-Si señor -bromee
-Tu espera un poco, ¿vale? -volvió a intentar animarme, más yo solamente asentí con la cabeza

Bien, ya es sábado. Hoy o nada. Decidí ir a casa de Zayn, pero no estaba. Su madre me dejó entrar en su habitación ya que le había pedido aquello para poder dejarle una carta en su escritorio. Dejé varios, cada una distinta a la anterior. Una lo puse en el baño, pegada en el espejo ya que a Zayn le gustaba mucho mirarse en ella. La otra lo puse sobre la cama, sé que le encanta dormir y la última lo puse sobre el escritorio ya que aquello era lo primero que veías nada más entrar en la habitación. 
Todas eran distintas pero con el mismo mensaje; que le quería, que no quería que aquello acabase y que diera alguna señal de que aun me quería, que aquello no había acabado. Le dije a qué hora era mi vuelo, por si quería ir a despedirse. Después de dejar las notas, le mandé un mensaje al móvil, no quería que nada se quedase sin decir, quería que todo estuviese aclarado. Me despedí de su madre y me fui a casa. El resto de la tarde estuve esperando un mensaje, una llamada pero nada. Me pasé todo el día en la cama, pensando en la nada. Ni siquiera había cenado, nada. Me quedé ahí, en el mismo sitio, sin moverme mucho hasta quedarme dormida.
Cuando me quise dar cuenta ya eran las seis de la mañana, en dos horas tendría que estar en el aeropuerto. Liam me iba a llevar en coche, así que, sacando ganas donde no las había, me levanté de la cama, me duché me preparé, bajé mis cosas en la entrada y me fui a desayunar. 
Liam llegó antes de lo previsto así que nos fuimos antes de tiempo. Aun tenía la esperanza de recibir alguna llamada de Zayn, pero nada. No paraba de mirar mi móvil, a punto de llorar, decidí bajar las esperanzas y guardar el móvil. 
Llegamos en nada al aeropuerto, mis maletas ya estaban en el avión, solamente tenía que esperar para el despegue. Faltaba una hora, Liam se tuvo que ir y me quedé sola. No quería subirme a aquel avión, apagar el móvil e irme a Irlanda. 
Como una tonta, empecé a llorar mientras que miraba tras una ventana gigante viendo a los aviones despegar, cuando de repente, vi un reflejo sobre el cristal. 
Al principio, creí que se trataba de algún desconocido, pero al rato noté que me miraba, que se había quedado tras mía esperando algún movimiento mio. El reflejo de su cara estaba borrosa, pero pude distinguir la cara seria que tenía. Por un momento pensé reconocerle, pero bajé las ilusiones y me centré otra vez en las aviones. Aun así no dejaba de mirar a aquel reflejo, se había quedado ahí, grabada, eso o el chico que estaba tras mía estuviese esperando algo. Su miraba empezó a intimidarme y poco después a molestarme. 
Cuando no pude más con aquello, me giré bruscamente para decirle unas cuantas cosas. 
No podía creerme lo que estaba viendo. A lo mejor estaba soñando, a lo mejor me había vuelto loca o quizás aquello de llorar no me había sentado nada bien y ahora me esté ocasionando algún que otro alucinación. 
Aun así, estaba contenta por aquello, estaba completamente feliz. Tanto que las lágrimas se me saltaron y como una tonta empecé a llorar ahí mismo, sin moverme del sitio, ni un paso atrás ni uno delante. Estaba, incluso, paralizada. 

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