No me preparé con tanta ilusión, aunque, he de admitir que aquel vestido
era demasiado perfecto para una noche en solitario. En fin, tras estar en
frente del espejo durante un buen rato, Raquel aparece en mi puerta junto a su cita, Hugo. Ese chico
que se acercó aquel día en la cafetería… Fue una escena algo, desconcertante,
pero a la vez, bastante bonita.
El resto de la tarde fue deprimente, estaba entre parejas, mis mejores
amigos estaban con sus parejas, mientras que yo… Bueno, eso es, yo.
La cosa me deprimió más al subirme en aquella limusina donde cada pareja
estaba abrazada del uno al otro, mientras que yo, estaba con mi móvil esperando
un mísero tweet para el día de San Valentín. ¡Pero cuidado! Lo peor aun no ha
llegado. El baile ha sido lo peor. Veía a parejas felices, mirase donde mirase
y yo, estaba sentada sola, con mi móvil, sentada en una mesa redonda para diez
personas, supongo que las dos que sobraban era para Harry y su pareja que no
habían aparecido.
Raquel y Jade intentaron convencerme para que bailara un poco. Me resistí
pero su poder de convención y presión era demasiado, así que, acabé por ceder.
La verdad es que me lo pasé muy bien. La música era estupenda y estaba con mis
dos mejores amigas, aquello era genial… Hasta que empezó una canción lenta.
Cada una fue con su pareja. Jade con Zayn y Raquel con Hugo, mientras que yo me
quedé sola, en medio de la pista. Intenté salir de ahí pero no había manera.
Creí que me iba a quedar atrapada ahí hasta que la canción acabase, pero, de
repente, se fue haciendo un camino entre la gente. Pensé “ésta es mi
oportunidad, por fin podré…” De repente, mi mente se quedó en blanco. No me lo
podía creer, pensé que me había desmayado y aquello era un sueño porque al
final del camino que se había formado, un chico estaba andando hacia mí.
Se llamaba Matt Carter, un chico que conocí hace dos años en Australia. El
mismo que consiguió conquistar mi corazón.
Estaba cerca, poco a poco se acercaba y llevaba una rosa en la mano. No
podía creérmelo, quería llorar de alegría y desmayarme a la vez. Raquel y Jade
se acercaron a mi me susurraron “Feliz San Valentín” ¡Lo habían planeado todo!
Serán… Serán… Como las quería, mucho.
-Feliz San Valentín, -dijo Matt mientras que me entregaba la rosa- espero
que no sea tarde como para pedirte que seas mi cita para esta noche. Dime, ¿me
dirás que sí?
-Sí, mil veces sí, Matt –empezamos a bailar aquella canción lenta mientras
que le miraba hipnotizada aquellos ojos azules que tanto me enamoraban
-Estás preciosa, Noemy
-Gracias, Matt… Tú estás muy guapo con el traje
Cuando acabó la canción Matt me llevó a dar una vuelta por los pasillos del
instituto en busca de tranquilidad y de una conversación. Mientras andábamos,
empezó a agarrarme de la mano y yo, poco a poco me fui acercando más y más a él
hasta abrazar del todo su brazo.
Me contó que quería hacerme un regalo para San Valentín y que Raquel se le
ocurrió la idea de venir el Día de San Valentín para estar conmigo. Le pareció
una buena idea así que accedió.
-Me alegro de que hayas venido, este es el mejor regalo que podrías haberme
dado
-Yo también gano, te tengo justo a mi lado y eso es todo lo que me hace
falta para ser feliz
-¿Cuánto tiempo te vas a quedar?
-Al principio iba a quedarme dos semanas, pero sé que no podría irme… Así
que, por ahora me quedaré un mes y medio.
-¡Eso es maravilloso! Dime, ¿qué tienes planeado?
-Estar todo el tiempo posible contigo, si no estoy contigo, pasaré las
horas pensando en la manera de sorprenderte y después estaré el cien por ciento
del tiempo recordándote lo mucho que te quiero, ¿qué te parece?
-Me parece perfecto –dije bromeando. Después nos quedamos mirándonos. Me
sonrió y me dio un beso en la frente y volvimos a andar sin rumbo ninguno. Nos
paramos en una zona donde había unos bancos para poder descansar un rato
-Noemy, te quiero
-¿Cómo? –aquello me pilló por sorpresa
-Que te quiero, Noemy.
-Yo también te quiero mucho, Matt
-Quiero que sepas que siempre estaré aquí, en serio. Solo tienes que decir
mi nombre y ahí estaré, para todo, para siempre, en cualquier momento. No
importa si estoy al otro lado del mundo, no importa nada, ahí estaré para
cuando me necesites…
-Oh Matt, no me puedo creer lo que estoy oyendo… Te quiero mucho, machismo.
Nunca fui capaz de decírtelo, quiero decírtelo… Siempre te he querido y siempre
te querré
-Aun lo siento cada vez que te miro
-¿A qué te refieres?
-Amor, me refiero a las maripositas en el estómago y el nudo en la
garganta… Aun lo siento cada vez que te miro, cada vez que pienso en ti y
siempre estás en mi mente. Es algo que haces, que me tiene loco, eres tú. Es
todo lo que tenga que ver contigo, todo lo que haces, la manera en que me
miras, hablas… La manera en que me besas…
-¿Te beso…? –en ese momento, sin darme cuenta, Matt estaba muy cerca de mi
cara, tanto que no había distancia alguna que nos separase. Nuestro primer
beso. Había esperado tanto tiempo que aquello resulta ser una sensación que
hace que piense que estaba soñando. Pero no era así, su respiración, su
perfuma, sus labios junto a los míos. Era tan real como la vida misma y no lo
cambiaría por nada del mundo.
-Éste beso –dijo al terminar- He esperado una eternidad por un beso tan
sincero como esto. Te quiero Noemy y no quiero que esto sea nuestro último
beso.
-Te quiero, bobo. Siempre me tendrás y siempre tendrás mis besos
Estuvimos un buen rato abrazados, sin decir ninguna palabra. Aquello era
perfecto junto al silencio. Después de estar unos veinte minutos en el mismo
sitio, decidimos volver en la fiesta para bailar y disfrutar del resto de la
noche. Fue perfecto, maravilloso, magnífico, de en sueño… Estaba con Matt, le
tenía en frente y no habrá ninguna posibilidad de que me separase de él.
Lo tenía todo grabado, su aparición, el primer baile, el paseo, el primer
beso, cada paso, casa sonrisa, mirada y caricia. No quería olvidarme de ningún
detalle. Fue lo mejor del mundo, empecé el día torcido y ahora estaba viviendo
un verdadero sueño real.
No quería nada más que estar con Matt para siempre, que aquella noche no se
acabase nunca. Porque tanto el como yo, nos lo estábamos pasando estupendamente
que no quisiéramos cambiarlo por nada del mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario