miércoles, 15 de febrero de 2012

Especial, San Valentín de Noemy

Genial, es el día de San Valentín, nótase el sarcasmo. Antes me encantaba ésta fecha, recibía cartas de amor, regalitos… Pero éste año es diferente, últimamente es diferente. Este año no iba a pensar en nadie más que en él. Raquel y Jade tenían cita, menos yo. Me han pedido ir al baile un par de personas, sí. Aquello mantenía mis ánimos lo suficientemente arriba como para que pueda mantener los ánimos suficientes para poder ir al baile, donde habrán parejas a montones por todas partes.
No me preparé con tanta ilusión, aunque, he de admitir que aquel vestido era demasiado perfecto para una noche en solitario. En fin, tras estar en frente del espejo durante un buen rato, Raquel aparece  en mi puerta junto a su cita, Hugo. Ese chico que se acercó aquel día en la cafetería… Fue una escena algo, desconcertante, pero a la vez, bastante bonita.
El resto de la tarde fue deprimente, estaba entre parejas, mis mejores amigos estaban con sus parejas, mientras que yo… Bueno, eso es, yo.
La cosa me deprimió más al subirme en aquella limusina donde cada pareja estaba abrazada del uno al otro, mientras que yo, estaba con mi móvil esperando un mísero tweet para el día de San Valentín. ¡Pero cuidado! Lo peor aun no ha llegado. El baile ha sido lo peor. Veía a parejas felices, mirase donde mirase y yo, estaba sentada sola, con mi móvil, sentada en una mesa redonda para diez personas, supongo que las dos que sobraban era para Harry y su pareja que no habían aparecido.
Raquel y Jade intentaron convencerme para que bailara un poco. Me resistí pero su poder de convención y presión era demasiado, así que, acabé por ceder. La verdad es que me lo pasé muy bien. La música era estupenda y estaba con mis dos mejores amigas, aquello era genial… Hasta que empezó una canción lenta. Cada una fue con su pareja. Jade con Zayn y Raquel con Hugo, mientras que yo me quedé sola, en medio de la pista. Intenté salir de ahí pero no había manera. Creí que me iba a quedar atrapada ahí hasta que la canción acabase, pero, de repente, se fue haciendo un camino entre la gente. Pensé “ésta es mi oportunidad, por fin podré…” De repente, mi mente se quedó en blanco. No me lo podía creer, pensé que me había desmayado y aquello era un sueño porque al final del camino que se había formado, un chico estaba andando hacia mí.
Se llamaba Matt Carter, un chico que conocí hace dos años en Australia. El mismo que consiguió conquistar mi corazón.
Estaba cerca, poco a poco se acercaba y llevaba una rosa en la mano. No podía creérmelo, quería llorar de alegría y desmayarme a la vez. Raquel y Jade se acercaron a mi me susurraron “Feliz San Valentín” ¡Lo habían planeado todo! Serán… Serán… Como las quería, mucho.

-Feliz San Valentín, -dijo Matt mientras que me entregaba la rosa- espero que no sea tarde como para pedirte que seas mi cita para esta noche. Dime, ¿me dirás que sí?
-Sí, mil veces sí, Matt –empezamos a bailar aquella canción lenta mientras que le miraba hipnotizada aquellos ojos azules que tanto me enamoraban
-Estás preciosa, Noemy
-Gracias, Matt… Tú estás muy guapo con el traje

Cuando acabó la canción Matt me llevó a dar una vuelta por los pasillos del instituto en busca de tranquilidad y de una conversación. Mientras andábamos, empezó a agarrarme de la mano y yo, poco a poco me fui acercando más y más a él hasta abrazar del todo su brazo.
Me contó que quería hacerme un regalo para San Valentín y que Raquel se le ocurrió la idea de venir el Día de San Valentín para estar conmigo. Le pareció una buena idea así que accedió.

-Me alegro de que hayas venido, este es el mejor regalo que podrías haberme dado
-Yo también gano, te tengo justo a mi lado y eso es todo lo que me hace falta para ser feliz
-¿Cuánto tiempo te vas a quedar?
-Al principio iba a quedarme dos semanas, pero sé que no podría irme… Así que, por ahora me quedaré un mes y medio.
-¡Eso es maravilloso! Dime, ¿qué tienes planeado?
-Estar todo el tiempo posible contigo, si no estoy contigo, pasaré las horas pensando en la manera de sorprenderte y después estaré el cien por ciento del tiempo recordándote lo mucho que te quiero, ¿qué te parece?
-Me parece perfecto –dije bromeando. Después nos quedamos mirándonos. Me sonrió y me dio un beso en la frente y volvimos a andar sin rumbo ninguno. Nos paramos en una zona donde había unos bancos para poder descansar un rato
-Noemy, te quiero
-¿Cómo? –aquello me pilló por sorpresa
-Que te quiero, Noemy.
-Yo también te quiero mucho, Matt
-Quiero que sepas que siempre estaré aquí, en serio. Solo tienes que decir mi nombre y ahí estaré, para todo, para siempre, en cualquier momento. No importa si estoy al otro lado del mundo, no importa nada, ahí estaré para cuando me necesites…
-Oh Matt, no me puedo creer lo que estoy oyendo… Te quiero mucho, machismo. Nunca fui capaz de decírtelo, quiero decírtelo… Siempre te he querido y siempre te querré
-Aun lo siento cada vez que te miro
-¿A qué te refieres?
-Amor, me refiero a las maripositas en el estómago y el nudo en la garganta… Aun lo siento cada vez que te miro, cada vez que pienso en ti y siempre estás en mi mente. Es algo que haces, que me tiene loco, eres tú. Es todo lo que tenga que ver contigo, todo lo que haces, la manera en que me miras, hablas… La manera en que me besas…
-¿Te beso…? –en ese momento, sin darme cuenta, Matt estaba muy cerca de mi cara, tanto que no había distancia alguna que nos separase. Nuestro primer beso. Había esperado tanto tiempo que aquello resulta ser una sensación que hace que piense que estaba soñando. Pero no era así, su respiración, su perfuma, sus labios junto a los míos. Era tan real como la vida misma y no lo cambiaría por nada del mundo.
-Éste beso –dijo al terminar- He esperado una eternidad por un beso tan sincero como esto. Te quiero Noemy y no quiero que esto sea nuestro último beso.
-Te quiero, bobo. Siempre me tendrás y siempre tendrás mis besos

Estuvimos un buen rato abrazados, sin decir ninguna palabra. Aquello era perfecto junto al silencio. Después de estar unos veinte minutos en el mismo sitio, decidimos volver en la fiesta para bailar y disfrutar del resto de la noche. Fue perfecto, maravilloso, magnífico, de en sueño… Estaba con Matt, le tenía en frente y no habrá ninguna posibilidad de que me separase de él.

Lo tenía todo grabado, su aparición, el primer baile, el paseo, el primer beso, cada paso, casa sonrisa, mirada y caricia. No quería olvidarme de ningún detalle. Fue lo mejor del mundo, empecé el día torcido y ahora estaba viviendo un verdadero sueño real.
No quería nada más que estar con Matt para siempre, que aquella noche no se acabase nunca. Porque tanto el como yo, nos lo estábamos pasando estupendamente que no quisiéramos cambiarlo por nada del mundo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario