miércoles, 8 de febrero de 2012

Capítulo once - Comienzo

Me di la vuelta y vi como Harry venía corriendo a mí. Cuando por fin me alcanzó, se presentó y me dijo el porqué había corrido hacia mi. Al parecer, me había dejado el cuaderno en clase, Harry se dio cuenta de ello y decidió alcanzarme para dármelo. Después de darle las gracias, me preguntó si podía ir conmigo ya que parece ser que voy a la misma dirección que él. Harry no paraba de sonreír en todo el camino, la verdad es que no sé porqué. Él era ligeramente más alto que yo, es más, era de la misma altura que Zayn. Tenía el pelo algo extraño, desde la raíz era algo lisa-ondulada y acababa con rizos. Al sonreír se le podían ver unos pequeños y adorables hoyuelos y tenía unos ojos bastante bonitos. Eran grandes y tenían un color verde.
En el camino no paraba de hacerme preguntas, de dónde era, de qué curso era… Al parecer, Harry era también nuevo en el instituto y acababa de mudarse en una casa cerca. ¡Qué sorpresa me llevé cuando me dijo que se había mudado justo al lado de mi casa! Pero a diferencia de mi, él llevaba toda su vida viviendo en Londres y desde que su madre se había casado con su padrastro, habían decidido comprarse una casa nueva y da la casualidad que la casa era la número trece, justo la casa de al lado de la mía.
Harry me acompañó hasta mi casa y después se fue a la suya. Es un chico bastante encantador y era muy majo. Me había caído muy bien.

En mi habitación había dos ventanas, una que daba al jardín y otra que daba al lado derecho de la casa. No me había dado cuenta de que mi ventana estaba a la misma altura a la de la ventana de la casa de Harry y por si hoy las sorpresas eran pocas, aquella ventana era la ventana de la habitación de Harry.
Aquella noche estaba tranquilamente pasando el rato en mi habitación cuando al pasar por mi ventana, algo me llamó la atención fuera. Se trataba de la ventana de Harry, las cortinas no estaban puestas y tenía una visión bastante buena de la habitación de Harry. La sorpresa no era aquella, la sorpresa me la llevé al ver a Harry bailar en ropa interior, con la guitarra en la mano y con un gato gris. Más que sorpresa aquello fue un espectáculo, ¡no podía dejar de reírme! No se me había pasado por la cabeza de que al igual de que yo puedo ver a Harry, él me podía ver a mí y en un momento en la cual no podía ni abrir los ojos por estar riéndome a más no poder, Harry se dio cuenta de mi presencia. Nada más entender la situación, Harry se echó al suelo, se acercó a la ventana y solamente se dejó ver media cabeza. Yo dejé de reírme, le sonreí y le saludé con la mano. Harry se dejó ver la cara, pude ver que estaba rojo y como intentaba disimularlo con una sonrisa.
Me acerqué a mi ventana y lo abrí, Harry hizo lo mismo.

-¿Te lo estás pasando muy bien, no? –dije intentando aguantarme la risa
-¡Qué vergüenza!
-¡Fue divertidísimo! –no podía más y solté una gran carcajada
-¡Eh! –Harry se estaba sonrojando cada vez más -¿No sabes que es de mala educación espiar a los demás?
-Eres tú el que tenía la ventana abierta y ¿qué esperabas que hiciera al verte bailar de aquella manera tan curiosa? Lo curioso llama la atención. Pero aun así, perdona
-No pasa nada –me sonríe tímidamente –Bueno… Esto… Esto es algo incómodo. Estoy en calzoncillos y estoy hablando con una chica muy guapa. ¿A caso esto es un sueño?
-¡Anda, bobo! Vete a ponerte algo que te vas a resfriar… Por cierto, gracias por el cumplido –dije mientras cerraba la ventana. Harry aun estaba asomado a la ventana, aun tenía la sonrisa en la cara y seguía estando rojo. Yo le dije adiós con la mano y corrí las cortinas quitando la visión de Harry.
Aun seguía con aquella escena en la cabeza y cada momento me reía más fuerte que la vez anterior.

Antes d dormir, llamé a Zayn para ver qué tal estaba. Resulta que esta igual que ayer y que estaría un buen rato en la cama, pero que no me preocupase ya que en una semana se recuperaba y estaría bien para el baile de San Valentín. Le dije que no pasaba nada si no podía que iría a su casa para hacerle compañía toda la noche si hacía falta.

-Oye, Jade. Tenemos que hablar de algo importante –dijo de repente
-¿De qué?
-Seré directo
-Adelante
-De nosotros
-¿A qué te refieres?
-Nos estamos conociendo, yo te quiero cada día más y siento que tú me estás demostrando que me quieres
-Yo…
-No lo niegues, Jade. Vienes a mi casa, te ofreces para quedarte conmigo toda una noche si seguía malo…
-Prometí estar contigo en el baile y no iba a dejar que nada me impida cumplirlo
-Eres perfecta
-No lo soy, no seas bobo, Zayn
-Para mi lo eres, e incluso más. Quiero que lo sepas
-Tú lo eres también para mí
-Entonces… Si somos perfectos el uno para el otro, ¿qué hacemos a un centímetro del límite?
-Tienes razón, pero también tienes que comprender que no estoy preparada
-¿De qué tienes miedo?
-No lo sé, de nada
-Entonces arriésgate, lánzate, como lo quieras llamar. Yo estoy dispuesto a subirme en el edificio más alto y tirarme… Porque sé que ahí estarás tú para amortiguar mi caída, o para ponerme una cuerda de seguridad sin que me diese cuenta, yo estaría ahí por ti, te lo aseguro
-Zayn, basta. Acepto, no tienes que convencerme más
-¿En serio? –su voz había cambiado, ha pasado de serio a realmente contento
-En serio
-Te quiero, te quiero mucho, Jade Brooks. Pero quiero que sea oficial cuando pueda llevarte en un lugar precioso, pasar un buen rato y que sea todo perfecto
-Sea cual sea el lugar o el momento, siempre es perfecto si estoy contigo
-Es que eres perfecta, mi amor –me quedé sin habla, aquella era la primera vez que me llamaba amor
-Te quiero
-Te amo, Jade Brooks
-Te quiero, Zayn. Pero va siendo hora de que el señorito se vaya a la cama, quiero que te recuperes pronto, ¿vale?
-Bueno, si me lo dices tú, entonces me iré a la cama… Pero quiero que sepas que estaré pensando en ti todo el tiempo que esté en cama
-Yo haré lo mismo, te visitaré cuando pueda. Te quiero
-Te quiero, adiós preciosa

Finalmente algo estaba seguro, Zayn y yo empezaríamos una relación en breves y estaba completamente enamorada de él, un poco más por cada minuto que pasaba. Me apenaba la idea de que no podía estar con él hasta que se recuperara, pero aun así mejor que se quede en casa y que descanse.
Nada más bajar de las nubes, les mandé un mensaje a las chicas y a Liam comentándoles sobre la pequeña novedad, se alegraron mucho por mí. Después de aquello, cené con mi madre y le hablé sobre el tema de Zayn, ella se alegró mucho por mí y después de aquello, me fui a dormir.

Nada más salir de casa al día siguiente me encontré con Harry, llevaba una gabardina negra de un color gris. Vino corriendo hacia mi cuando me vio.

-Buenos días, Jade –me saludó con una amplia sonrisa a la cual había asumido que era muy propio de él
-Buenos días, Harry. ¿Qué tal el concierto de ayer? –bromeé con la escena que disfruté desde mi ventana
-¡Oh, venga! –Soltó una carcajada -¡Que vergüenza!
-Fue divertidísimo, me ha encantado admirar la belleza de la imaginación de Harry
-Si… Entiendo que pienses que me veo muy sexy sin camiseta… Ni pantalón… Prácticamente en calzoncillos y en calcetines –dijo con un tono irónico mientras intentaba llevar el asunto con un poco de humor.

Hubo más bromas sobre aquello, prácticamente habíamos hablado de ello en todo el camino hasta el instituto.

-Jade, eres muy maja, deberíamos quedar algún día… Si te parece bien
-Te digo lo mismo y no estaría nada mal
-¡Genial! Oye, tengo que irme… Te veo después, ¡adiós!

El resto del día fue de lo más normal del mundo, por la tarde, Liam me llevó en coche a casa y  después me dejó en la casa de Zayn, claro que antes pasamos a por alguna cosa de comer para llevárselas a Zayn y de paso, para tomar algo juntos ya que hacía días que los exámenes habían empezado y todos estábamos estresadísimos con el tema de estudiar.
Llamé a Zayn antes de llegar para que estuviese preparado, su madre me recibió en la entrada y como la última vez, me acompañó hasta la habitación de Zayn. Aproveché el momento en el que su madre me había abierto la puerta  para darla unos bombones por haber sido tan amable conmigo.
Zayn estaba medio dormido, no quise entretenerle así que me tumbé a su lado hasta volver a quedarnos dormidos como la última vez. Zayn fue el primero quién se quedó dormido, yo me había quedado embobada mirando como dormía. Estaba hipnotizada, era perfecto. Sus labios, sus cejas, cada rasgo de su cara, incluso aquel pelo revuelto que llevaba. Estaba apoyado a mí, así que, me fue muy fácil darle un beso en la frente. Le abracé lo más fuerte que pude y empecé a crear escenas en mi mente hasta quedarme dormido.
Esta vez me desperté gracias a que mi móvil había empezado a sonar, era un mensaje de Mario. Decía que Daniel y mi madre querían cenar todos juntos esta noche. Hace nada estaba con ellos y hacía el favor de avisarme porque justo ahora mismo estaban en una reunión y no podían avisarme. Llamé a Mario para hablarlo tranquilamente, le dije dónde me encontraba y nada más mencionar a Zayn, Mario dijo que él iba a traer a Natalia y que estaría genial si me llevara a Zayn. Le expliqué la situación, creí que no pasaba nada por ir yo sola pero Daniel había reservado una mesa para tres parejas, así que pensé en llevar a Liam. Mario y yo acordamos en que me iba a recoger a las ocho y media.
Me despedí de la madre de Zayn y le pedí que le dijera que me he ido pronto porque había quedado con mi madre y más gente ya que no quise despertarle.
Para no perder tiempo, me fui en taxi y mientras estaba en ella, intenté localizar a Liam, pero no había manera de conseguirlo. Cuando me bajé del taxi, me encontré con Harry salir a tirar la basura, me acerque a él. Se me había ocurrido una idea.

-¡Harry!
-Hola Jade
-Dime, ¿qué haces hoy?

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