-Mamá, éste es Zayn –me adelanté a mi madre
-Hola –dijo Zayn tímidamente
-Zayn viene conmigo al cine… Junto a Mario y Natalia
-Estupendo –dijo mi madre con una sonrisa en la cara y sin dejar de mirarme
a mí y después a Zayn sucesivamente
-Por cierto, Zayn. Ésta es mi madre, Taylor y su novio Daniel –después de
aquella breve presentación, mi madre y Daniel volvieron a prestar atención a la
película y Zayn y yo nos subimos al piso de arriba.
Mientras estaba cambiándome en el baño, Zayn me esperaba en la habitación.
Me dejé el pelo suelto, me puse una chaqueta de cuero negro, una camiseta con
la bandera de Estados unidos algo desteñida, unos pitillos negros que parecían
de cuero y unos tacones negros. Elegí aquel atuendo porque combinaba mucho con
lo que llevaba puesto Zayn. Se dio un poco de cuenta pero le gustó la idea de
ir conjuntados. ¡Parecíamos dos moteros, a decir verdad!
Después de prepararme, Zayn y yo nos bajamos al salón y nos despedimos de
mi madre y de Daniel.
Nos fuimos en moto hasta el cine que Mario había elegido, nada más llegar
vimos en la ventanilla de venta de entradas a Natalia y a Mario. Fuimos con
mucha prisa hacia ellos ya que habíamos llegado muy justos de tiempo. Natalia y
Mario también habían optado por ir conjuntados. Natalia llevaba una camiseta de
blanca, un cardigan de color marrón beige, un abrigo marrón-rojo, una bufanda
marrón chocolate con leche, unos vaqueros y unas botas beige con un poco de tacón.
Mario iba con una camiseta básica blanca, un abrigo marrón, pantalones
vaqueros, converse marrones y una bufanda del mismo color a la de Natalia.
Después de las presentaciones, elegimos ver una película de amor-comedia. En
todo momento iban de la mano, se les veían muy unidos. Desde el primer momento
me había gustado la manera en que se miraban continuamente, Mario no se cortaba
a la hora de besarle la mejilla a Natalia y Natalia no se cortaba a la hora de
sentirse cerca de él, sin duda era una escena preciosa.
Zayn se dio cuenta de ello y empezó a imitarles a su manera. Comenzó por cogerme
de la mano o agarrarme de la cintura. Al principio fue algo incómodo pero acabé
cediendo.
En la película estuve apoyada a Zayn mientras que me rodeaba con su brazo.
Me lo estaba pasando estupendamente con Zayn a pesar del silencio entre
nosotros. Se mostraba muy cariñoso y muy pendiente de mí. No paraba de
ofrecerme palomitas o bebida y en algún que otro momento me daba un beso en la
frente.
Al final de la película decidimos ir a cenar en Nando’s que justamente se
encontraba al lado del cine.
Los cuatro nos lo estábamos pasando muy bien, hubo risas, bromas, tonterías…
¡Parecía que nos conocíamos de toda la vida! Era estupendo estar en aquel
ambiente.
Al final de la cena, Mario y Natalia se despidieron de nosotros ya que
ellos iban en coche y Mario tenía que llevar a Natalia a su casa, Zayn y yo nos
quedamos solos.
-¿Te lo has pasado bien, Zayn?
-¡Ha sido estupendo! Deberíamos repetir
-Mario y Natalia son estupendos
-Lo son, pero, me refería a repetir tú y yo solos la próxima vez
-Bueno, aun tenemos el plan de ir al baile ¿recuerdas?
-¡Como para no acordarme! –nos reímos un buen rato a pesar de que no había
ningún chiste ni hacía gracia lo que había dicho Zayn –En fin, ¿quieres ir a
casa?
-Aun no estoy cansada, ¿qué te apetece hacer?
-Ir a ese parque de ahí –dijo mientras señalaba a lo lejos un pequeño
parquecito
-¿En serio? Solo hay cinco farolas y está algo oscuro
-Tampoco es tan grande, es una pequeña zona de césped con columpios y demás
-No sé Zayn…
-Anda, tonta. No te preocupes que yo te protejo con mi vida si hace falta –me
cogió de la mano y me llevó corriendo hacia los columpios.
Estuvimos columpiándonos un buen rato, después Zayn intentó subirse a un tobogán
pero acabó por saltar porque era demasiado grande para poder deslizarse. Me
quite los tacones y Zayn se quitó sus zapatos y estuvimos corriendo uno tras el
otro un buen rato hasta caer sobre el césped. Nuestros corazones estaban
acelerados y no parábamos de reírnos. Cuando por fin recuperamos el aire, nos
quedamos mirando al cielo estrellado en silencio.
-Gracias por todo esto, Jade –dijo Zayn rompiendo el silencio
-No tienes porqué darme las gracias
-Sí tengo que dártelas
-Solo hemos ido al cine, no es para tanto
-No te daré las gracias por eso, entonces. Te las daré por otra cosa
-¿Qué cosa? –Zayn se sentó y me miró a los ojos. Yo seguía tumbada, no
paraba de mirar a las estrellas. Como Zayn se había quedado callado, aparté la
mirada del cielo y le miré fijamente a los ojos, él ya me estaba mirando. Seguidamente,
Zayn puso sus manos a la altura de mis hombros, uno en cada lado y se apoyó en
el césped a unos veinte centímetros de distancia a mí.
-Te doy gracias por existir, Jade. Te doy gracias por aparecer en mi vida y
te doy gracias por cada momento a tu lado que me regalas… No tienes que decirme
nada, ahora deja que te diga lo que siento –vi que los brazos de Zayn empezaban
a temblar así que, sin apartar la mirada, me senté en frente suyo
-Zayn…
-Jade, te quiero. Desde que te vi hasta ahora, en este momento y segundo
que vendrá después. Siento que te tengo que ganar, necesito convencerte para
que te quedes conmigo. Para siempre. Nunca he sentido nada parecido por nadie,
en serio… Solo quiero una oportunidad para hacerte ver todo lo que puedo llegar
a hacer por ti
-No tienes que decir más –le sonreí y le acaricié la mejilla. Me moría por
darle un beso, pero me aguanté y le abracé con toda la fuerza y el cariño del
mundo. Como aun tenía ganas de darle un beso, le di un beso en la frente y me
levanté. Zayn me siguió y después le pedí que nos vallásemos a casa, ya que
estaba algo cansada y mañana había clases.
Aquella noche dormí de un tirón y en mis sueños volví a ver a Zayn. No me
acordaba de mucho, pero sé que me había gustado soñar con él.
Por la mañana, recibí un mensaje de Raquel, decía que tenía que hablar
conmigo urgentemente y que se pasaba una hora antes de la hora a la que suelo
salir de casa. Nada más terminar de leer el mensaje, alguien llama a la puerta.
Era Raquel, bajé corriendo a abrirla aun estando en pijamas. No parecía estar
triste, ni de malhumor, ni preocupada, así que no me preocupé mucho.
-Hola, Raquel ¿Qué tal?
-Bien, y ¿tú?
-Acabo de despertarme
-Siento molestarte tan pronto, pero es que necesitaba hablar contigo en
privado y no quería levantar sospechas
-¿Levantar sospechas?
-Verás, ya sabes que se acerca San Valentín, ¿verdad?
-Claro
-Pues tengo un plan sorpresa para San Valentín
-¿En serio? ¡Cuenta!
-Mira, el plan es el siguiente –Raquel me ha contado con todo detalle su
plan y ¡era alucinante! Parece ser que la noche de San Valentín iba a ser muy
especial.
-Por cierto, -dije nada más terminar de hablar sobre el plan -¿Qué era
aquello que me ibais a contar sobre Zayn?
-¡Ah, eso! Pues verás, hemos estado investigando sobre él. Es de un curso
superior a nosotras, le gusta y se le da bien dibujar, cantar y jugar al fútbol.
Tiene tatuajes, creo que cinco… No estoy segura. La saga de libros que le gusta
es Harry Potter y llora con las películas de amor, como Love Actually o The
Notebook
-Espera, espera, espera. ¿Cómo? Raquel, ¿es que le habéis estado espiando o
qué?
-Tranquila, tonta. Es un chico muy popular entre los “mayores”
-Bueno, no es tan mayor
-Por eso las comillas –dijo gesticulando con las manos, aquello nos hizo
gracia y estuvimos un buen rato riéndonos como dos locas.
Después de clase, Raquel y yo estuvimos un buen rato intentando convencer a Liam y a Noemy para que se vinieran de compras. Teníamos pensado en comprar ropa para la fiesta de San Valentín y a los dos no les llamaba mucho la atención el plan. Al final cedieron aunque no se arrepintieron de haberlo hecho ya que nos lo habíamos
pasado muy bien.
Raquel se había comprado un vestido, palabra de honor de color
morado clarito, yo me compre un vestido rojo, Noemy se había comprado un
vestido rosa y Liam un traje negro y una corbata de color azul marino.
Comimos juntos y después Liam nos llevó a cada una a casa. Como estuve
pendiente de las compras en toda la tarde, no me di cuenta de que Zayn me llamaba.
¡Tenía más de diez llamadas perdidas!
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