domingo, 5 de febrero de 2012

Capítulo siete - Quiero que veas cómo soy en realidad

Nada más abrir mi taquilla, pétalos de rosa cayeron a mis pies. Dentro de mi taquilla había una caja de bombones, un batido de chocolate y una carta. Lo primero que hice nada más salir de mi asombro era leer la tarjeta. En ella decía: “Aun te debo o me debes una tarde de batidos, por ahora, tienes éste y una caja de bombones. Espero que los pétalos no sean molestia. Con cariño, Zayn. Por cierto, fui yo quien te mandó el mensaje” Aquello hizo que sonriera tontamente, la gente miraba al pasar y no me importaba. Aquello era precioso y Zayn se había ganado una tarde conmigo. Rápidamente, cogí mi móvil y mandé una respuesta al mensaje que me mandó para avisarme de la sorpresa que me guardaba mi taquilla. Nada más mandarlo, recibí otro mensaje de Zayn: “¡BIEEEEEEEEEEEEEEN! ¿Mañana después de clase?” Le respondí que me parecía bien y después me fui a clase.
Nada más acabar todas las clases, les conté todo a las chicas, no se lo podían creer, sobre todo el hecho de que lo haya tenido tan guardado. No les dije que Liam ya lo sabía por si a caso les sentaba mal, aquella tarde Raquel y Noemy insistieron en que me fuese de compras con ellas. Accedí aunque pensaba que era una tontería, mi ropa estaba bien y solamente era tomar un batido, no era para tanto. Aun así no me arrepentí de haber accedido ya que me lo había pasado muy bien.

En casa era otra historia, mi madre no paraba de hablar de Daniel. ¡Sabía que le gustaba! Aun así, decidí no agobiarla mucho, la escuchaba pacientemente aunque me moría por gritar lo mucho que le gustaba Daniel. Era una faceta de la relación que teníamos mi madre y yo, somos como mejores amigas y a la vez somos madre e hija. Eso sí, no me gusta cuando la gente decían que éramos como las Chicas Gilmore, no sé porqué no lo soportaba.
El resto del día o mejor dicho, el día había sido de lo más normal del mundo, excepto por la pequeña sorpresa que me llevé cuando me encontré a Zayn en mi puerta por la mañana y la gran sorpresa que me llevé al recibir su mensaje y su sorpresa.
He de admitir que estuve muy nerviosa aquella noche y no pude pegar ojo por estar creando escenas en mi cabeza, típico, muy típico. Al final pude dormir mis horas, ¡tener ojeras al día siguiente no era algo que me agradase!

Por la mañana, recibí un mensaje de Liam diciéndome que se iba a pasar a recogerme, acepté encantada. En el coche, empezamos el día escuchando la canción Dance With Me Tonight de Olly Murs. Me gustaba mucho aquella canción, hacía que me moviera de una manera inconciente. Liam opinaba de la misma manera, tuvimos una pequeña fiesta en el coche camino a clase.
Sin duda, aquello hizo que piense que el día me iba a salir muy bien. Mantuve ese pensamiento hasta la primera hora de clase… La idea seguía ahí. En la segunda hora, casi desvanecía, pero seguía presente. En la tercera hora, empezó a ser un tanto invisible, pero aún seguía su presencia. En la hora del recreo, se volvió visible, hasta la cuarta hora de clases cuando me rendí ante el aburrimiento y estuve combatiendo por sobrevivir las tres clases que me quedaban por dar.

¡Por fin las clases habían acabado! Nada más salir de la última clase, me encontré con Raquel y con Noemy. Se le veían muy emocionadas, por un momento me pareció que estaban más emocionadas que yo. No pararon de preguntar por si estaba nerviosa, si estaba bien y si sabía lo que me tenía preparado Zayn. ¡Me estaban poniendo más nerviosa de lo que ya estaba! Me mantuve firme y estuve como si no me importara nada el hecho de que Zayn y yo íbamos a tomarnos un batido.
Antes de llegar a la salida, Raquel y Noemy se separaron de mí deseándome toda la suerte del mundo.
Mis niñas, las dos eran un cielo aunque estuvieran un poco pesadas con el tema de ésta tarde.

Nada más salir, busqué con la mirada a Zayn pero no estaba por ninguna parte, casi pensé que no iba a aparecer y que me había dado esquinazo. Pero aquel pensamiento desapareció cuando recibí un mensaje de Zayn diciendo que me acercara a la acera, que él estaba ahí. Le hice caso y en efecto, ahí estaba.
Llevaba una cazadora de cuero negro, un pantalón vaquero y unas botas militares oscuras. Llevaba dos cascos en la mano y detrás de él una moto de color negro.

-Hola preciosa, espero que no hayas estado esperando mucho –dijo nada más acercarme a él
-No te preocupes, acabo de salir de clase
-Genial. He pensado en llevarte a otro sitio
-¿Qué quieres decir?
-Primero iremos a tu casa para que dejes las cosas y después daremos un paseo
-Vale… -dije un tanto dudosa
-Espero que no tengas miedo de montar en una moto
-¿Bromeas? –solté una pequeña carcajada.

Zayn me dio un casco y me monté en la moto. Estuve agarrada a él ya que hacía un poco de viento y así podía calentarme un poco. A parte, me gustaba abrazarle, me sentía protegida y me sentía muy cómoda. El trayecto se me hizo muy corto, sin saberlo ya habíamos llegado a mi casa. Entré con un poco de prisa, dejé mis cosas y me eché un rápido vistazo en el espejo. Estaba un poco despeinada por culpa del casco de la moto, pero no me importaba mucho.
Después volví a subirme en la moto con Zayn. El viaje fue de media hora, no sabía a dónde me llevaba pero no me importaba mucho. En ese momento sentía que podría ir incluso al fin del mundo si Zayn iba conmigo.
Tenía los ojos cerrados en todo el viaje, quería recordar cada sentimiento, cada ráfaga de aire, todo. A veces abría los ojos, pero pocas veces. No había mucho que ver, además, los cascos que me había dado Zayn no me dejaba ver mucho.
De repente, nos paramos. Habíamos llegado después de media hora de viaje. No sentía las piernas por el frío así que Zayn me ayudó a bajar.

-Siento haberte hecho ir en moto con el frío que hace –se disculpó nada más quitarse el casco
-No pasa nada, Zayn. Me ha gustado ir en moto a pesar del viento que hace
-Me alegro que te gustara. Mi coche se había estropeado ayer y está en el taller. Para la próxima iremos en coche… Si hay alguna próxima vez, claro
-Ya veremos qué tal sale tus planes de hoy –le guiñé el ojo

Zayn me había llevado a un Diner, el ambiente era similar a los años 80’s y aquello acababa de gustarme.
Zayn pidió unos batidos de chocolate caliente, patatas fritas y unas hamburguesas.

-Bueno, ¿qué te parece? –dijo nada más terminar de hablar con la camarera
-El sitio es estupendo, me encanta.
-Pensé que sería un poco soso si te llevara aquí, pero es el único sitio que conozco donde hacen unos batidos calientes tan ricos, además, las hamburguesas que acabo de pedir están muy ricas
-Eso ya lo veremos –me reí estúpidamente por aquel comentario tan penoso que acababa de hacer. Por mi sorpresa, Zayn se rió conmigo

La comida estuvo genial, Zayn tenía razón al decir que las hamburguesas estaban muy ricas y el batido era increíble. Estuvo bromeando y estuvimos hablando de miles de cosas, había dejado de estar nerviosa nada más empezar la conversación, realmente se estaba muy a gusto estar con él.

-Oye, Zayn –dije de repente
-Dime
-Me lo estoy pasando muy bien, gracias
-No tienes que dármelas, tonta. Me lo estoy pasando muy bien –dijo con una sonrisa pícara. Me limité a reírme tímidamente y a terminar mi batido. Zayn llamó a la camarera para que nos diera la cuenta. Iba a pagar mi parte pero Zayn se ofreció a pagarlo todo.
-¿Preparada para la siguiente parada? –dijo nada más pagar la cuenta
-¿Siguiente parada?
-Así es. Esto no ha acabado, Jade. Quiero que te lo pases muy bien
-Si me lo he pasado muy bien, tonto
-¿Quieres que nos vayamos a casa? –dijo mientras ponía cara apenada
-Bueno, me parece bien ir a lo siguiente que tienes pensado, Zayn
-¡Estupendo! Vamos, está cerca –me cogió de la mano y fuimos corriendo hacia la moto.


Zayn decía la verdad, el viaje no duró más de quince minutos. En nada habíamos llegado a una bolera. Zayn alquiló unas zapatillas para que pudiéramos jugar, al parecer ya tenía reservado la pista número ocho para nosotros.
Estuvimos jugando una hora, le estaba ganando a Zayn sin ni siquiera intentarlo. Eso me llevo a enseñarle a jugar, aquello era la típica escena de película donde el chico enseña a la chica tirar, pero al revés. Me lo estaba pasando muy bien, Zayn no paraba de bromear sobre todo.

-Venga Zayn, si tiras bien ésta podrás al menos empatar conmigo
-No sé si podré, eres demasiado buena. No me lo esperaba
-Anda tonto, ni siquiera me he esforzado
-Es decir, me estás dando una buena lección sin ningún esfuerzo
-Más o menos, sí –Zayn se rió e intentó hacer un pleno. A punto estuvo de empatar conmigo si no fuese porque no pudo derribar los suficientes bolos que debía.
Después de aquello, Zayn me llevó en el aparcamiento a comernos un bocadillo junto a su moto ya que había dejado de hacer tanto frío y habíamos entrado en calor al jugar a los bolos. Había un silencio entre los dos, solamente se escuchaba a Adele de fondo.

-Sabes, Jade –dijo rompiendo el silencio que había
-Dime
-Que me lo estoy pasando muy bien
-Lo mismo te digo, Zayn
-Quisiera que no acabase nunca… ¿Es demasiado pronto para pedirte otra cita?
-¿A caso esto era una cita? –le miré y empezó a sonrojarse
-Bueno, algo así ¿no? Quiero decir, que, bueno. Pues –Zayn empezó a trabarse y a ponerse nervioso
-Tranquilo Zayn, piensa y después me dices –Zayn soltó un suspiro y empezó a reírse
-Ya. Quería decir que, esto era para que nos conociéramos un poco, pero has acabado por conocer mi lado tonto. Me preguntaba si, ya que esto no era una cita, cita… Si te apetecía, una cita de verdad –me miró fijamente esperando una respuesta
-Zayn, será mejor que nos conociésemos mejor –dije sin dejar de mirarle a los ojos
-Estupendo, al menos sé que tengo una oportunidad… ¿Verdad? –Me limité a reírme, ¡por supuesto que tenía una oportunidad! Aunque me lo tendría que pensar muy bien. Quería asegurarme que estaba equivocada al pensar que Zayn podría resultar ser como Nick.

Después de comer los bocadillos, Zayn me llevó directamente a casa. Me ayudó a bajarme de la moto y me llevó hasta la entrada. Se quedó parado, justo a un paso de la puerta, yo me quedé con él.

-Supongo que, hasta mañana –dijo un tanto apenado
-Así es…

Zayn se había quedado parado, me miraba directamente a los ojos y antes de que intentara apartar la mirada, me cogió de la mano. Yo me quedé paralizada, él seguía sin apartar su mirada y poco a poco se acercaba a mí. Me quedé sin fuerzas para moverme y Zayn había puesto su otra mano sobre mi mejilla. Se estaba acercando poco a poco y en ningún momento dejaba de mirarme. Poco a poco empezé a sentir su respiración, cada vez más cerca. Justo en el momento en el que solamente faltaba un centímetro para poder darme un beso, Zayn dejó de tocarme y cambió las posiciones de sus manos, ésta vez los puso en mi cintura.
Sinceramente, me esperaba un beso, pero en vez de eso, Zayn se limitó en abrazarme.

-Ha sido una tarde maravillosa, no quiero que se acabe nunca. Eres estupenda, Jade Brooks. Quiero que esto se repita –me susurró al oído. Después, me dio un beso en la mejilla y me dirigió una última mirada. Al terminar, se fue corriendo hacia su moto.
Me quedé en la puerta hasta que le perdí de vista, justo en aquel momento me di cuenta que aun llevaba el casco en la mano.
Unos quince minutos después, recibí un mensaje de Zayn diciéndome que me quedara con el casco, que lo iba a necesitar las veces que me iba a ir con él. También decía que mirara en la parte de atrás del casco y así lo hice.
Por mi sorpresa, ponía Jade Brooks en letras de color morado y en cursiva.

En casa, me estaba esperando mi madre y Daniel. Ésta vez estaba alguien más, era un chico de mi edad.

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