viernes, 3 de febrero de 2012

Capítulo cuatro - Ese niño llamado Zayn

Noemy y Raquel no pararon de hacerme millones de preguntas al día siguiente. Yo no paraba de repetir que no había pasado nada fuera de lo normal con Liam y que solamente éramos amigos, nada más. Era un poco rallante, pero las aguantaba, sinceramente, tenían ese algo que no soy pero que soporto solamente porque son ellas.
Por fin estuve tranquila cuando nos dispersamos, no me tocaba ninguna clase con ellas, así que andaba algo sola, excepto las clases que compartía con Liam.
Estaba tranquilamente colocando mis libros en mi taquilla cuando, de repente, apareció Nick.
Era increíble, he podido evitarle e incluso casi me había olvidado de su existencia, aquello no pintaba nada bien, porque no me agradaba mucho su presencia.

-¡Hey, preciosa! –dijo con un tono chulito
-Oh, no. Tú no –suspiré
-¿Qué?
-Nada, hola Nick
-Vaya, vaya. Jade se acuerda de mi nombre
-Por supuesto, necesito saber los nombres de las personas a quienes no quiero ver por las mañanas
-¡No me arañes, guapa! Me gusta, me gusta
-¿Qué quieres Nick? –dije desesperadamente
-Nada, preciosa. Pasaba a saludarte
-Pues, genial. Ya me has saludado, hasta luego –di un paso para empezar a alejarme de él pero antes de que pudiera dar otro paso, me agarra de la mano –Perdona, ¿tienes algún problema?
-Joder, ¡sí que tienes carácter! –me suelta la mano –A Zayn le va a gustar
-¿Qué? –Me estaba empezando a enfadar -¿De qué estás hablando? Y ¿Quién es Zayn?
-Ya lo sabrás –soltó una carcajada. Era increíble lo rápido que Nick había conseguido que me pusiera de los nervios. Por suerte, Liam apareció antes de que hubiera podido decir algo de lo cual me podría arrepentir después. Nada más ver a Liam, le agarré de la mano, le dije adiós a Nick y me fui corriendo de ahí llevando a Liam tras de mi.
-Tranquila, tranquila Jade –Liam intentó calmarme
-Muchísimas gracias Liam, seguramente la situación hubiera sido horrible si no fuese por ti
-No entiendo nada, ¿quién era ese chico?
-Vale, esto es sorprendente. Ninguno os conocéis en este instituto… ¿Cómo?
-Este instituto es enorme, solo conoces a tus amigos, los demás o son los populares o simplemente son desconocidos que ves por los pasillos
-Pues es Nick, es un tipo a quién no soporto ni conozco. Solamente me saludó el primer día
-¿Te saludó el primer día y ya no le soportas? –dijo soltando una carcajada
-Me ha dado una mala impresión. Por cierto, ¿sabes quién es Zayn?
-Zayn, Zayn… Me suena de haberlo oído, pero no soy el tipo que se entera mucho sobre los populares y demás, así que, mejor será que no me preguntes. ¿Por qué lo preguntas?
-Nada, por nada… Nick había dicho algo sobre un tal Zayn, no tiene importancia. Vamos a clase, ¿vale?

Estuve una hora de clase con Liam, conseguí olvidarme sobre Nick y sobre ese niño llamado Zayn. Incluso estaba teniendo una buena mañana a pesar de todo, hasta que me di cuenta que a segunda hora tenía gimnasia. Me gustaba hacer deporte, pero no había muchas ganas. Teníamos que estar corriendo toda la hora y hacía mucho frío. No tenía a nadie con quién correr y aquello me había desanimado bastante. Por suerte, mi profesor de gimnasia me había dejado tener el iPod para poder escuchar música mientras daba miles y miles de vueltas.
Estaba corriendo tranquilamente cuando de repente, recibí un empujón que hizo que me cayera en el suelo.

-¡Eh, cuidado! –grité a la nada ya que no sabía quién me había dado tal empujón
-Lo siento, en serio. ¿Estás bien? –dijo un chico a quien no conocía de nada –¿Estás bien? –Volvió a preguntar
Me había quedado sin habla cuando le vi. Era alto, moreno, tenía los ojos marrones, tenía un corte peculiar y a su vez atractivo. Por fin reaccioné
-Sí, por suerte no me he roto nada
-Lo siento, de verdad… ¿Eres nueva?
-Sí, acabo de instalarme
-Guay, ¿de dónde vienes? –me preguntó mientras empezábamos a correr
-De Nueva York
-¡Genial! Dime, ¿te gusta Londres?
-Es sin duda un lugar precioso
-Me alegro que te guste… Bueno, y ¿cómo dices que te llamas? –preguntó a medida que empezaba a correr de espaldas
-Jade
-Encantado Jade. Bueno, tengo que irme, el profesor me ha dicho que tengo que dar treinta vueltas rápidas y aun voy por quince. Ya hablaremos en otro momento –me guiñó el ojo y empezó a correr deprisa.

Poco a poco empecé a bajar la velocidad hasta quedarme parada. No sabía en qué estaba pensando pero al parecer me había quedado de pie, quieta y mirando a la nada unos cinco minutos. ¡El profesor tuvo que llamarme la atención para que bajara de las nubes! Volví a correr y en ningún momento dejaba de pensar en ese chico. Cuando la hora de gimnasia había acabado, empecé a buscarle con la mirada, pero no había rastro de él, lo peor era que ni siquiera sabía cómo se llamaba.
Después de aquello, no le volví a ver ni hablé sobre él, pero en ningún momento había dejado de preguntarme por quién era y cómo sería su nombre.
El resto del día no fue nada interesante, disfruté del recreo y de la hora de comer con las chicas y en la salida, me fui con Liam.

Los días pasaban, Liam y las chicas acabaron llevándose muy bien, empezamos a salir todos juntos y se podría decir que éramos oficialmente un grupo de amigos. ¿Algo sobre aquel chico de gimnasia?, aun no sabía quién era, ni siquiera volví a coincidir con él en clase de gimnasia e incluso empecé a dudar sobre su existencia. Por otro lado, Nick había estado muy pesado durante los siguientes días sobre un niño llamado Zayn, ¡no paraba de decirme lo majo o lo increíble que era! Incluso había empezado a despreciar aquel niño por el simple hecho de que Nick me hablara de él.

Llevaba oficialmente dos semanas y tres días viviendo en Londres, el instituto, fuese donde fuese el lugar donde estuviera, siempre tendrá a esas personas a quienes querrás con todas tus fuerzas, a ese chico pesado, a esa bruja, quiero decir, compañera odiosa y ese chico misterioso quien ha podido meterse en tu cabeza en nada menos que una simple conversación.

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